Un día entero sin comer: el duro dato que arrojó un relevamiento en barrios populares

El relevamiento del Instituto Periferias registró además que más de la mitad de las personas siente hambre pero reduce su alimentación porque no tiene dinero suficiente.
 
Salta07/10/2026Ivana ChañiIvana Chañi

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El hambre aparece como uno de los datos más duros de un relevamiento realizado durante agosto en barrios populares de más de 15 provincias del país. En diálogo con Pasaron Cosas, Ignacio “Nacho” Palarik, referente del Instituto Periferias y de Barrios de Pie en Salta, explicó que el trabajo reunió más de 5.000 casos y buscó medir cómo impacta la crisis de ingresos en la vida cotidiana de los sectores más vulnerables. 

Según detalló, alrededor del 42% de las personas encuestadas afirmó haber pasado al menos un día de agosto sin ingerir ningún tipo de alimento. “Hay un dato más trágico todavía: durante el mes de agosto, al menos un 42% de las familias nos manifestó que pasó al menos un día sin poder ingerir ningún tipo de alimentos”, señaló Palarik.

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El relevamiento también muestra que la privación no se limita a situaciones extremas. El 57% de los consultados manifestó sentir hambre pero comer menos porque no tiene dinero suficiente. Palarik explicó que antes era frecuente que los adultos redujeran sus propias porciones para priorizar a niños o adultos mayores, pero advirtió que incluso esa estrategia familiar empieza a agotarse.

“Antes los adultos dejaban de comer, tomaban mate cocido, priorizando la ingesta de los más chicos; incluso eso vemos cómo desaparece”, describió.

La encuesta agrega otro indicador de la gravedad alimentaria: el 53% de los hogares relevados afirmó haberse quedado sin comida en algún momento de agosto. Además, el 83,7% manifestó preocupación cotidiana por resolver qué comer. Para Palarik, esos números muestran que la discusión ya no pasa únicamente por la caída del poder adquisitivo, sino por la posibilidad concreta de garantizar las comidas básicas.

El dirigente sostuvo que detrás de esos indicadores aparece una crisis de ingresos, trabajos inestables y una creciente incertidumbre entre quienes dependen de changas o actividades informales. “Se ve mucha frustración, se ve mucho ahogo”, resumió al describir lo que encuentran cuando recorren los barrios.

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