El riesgo país rompe la barrera de los 600 puntos y el dólar toca su máximo anual

El indicador de JP Morgan anotó su décima suba consecutiva, mientras las acciones y los bonos profundizan su mala racha en los mercados.
Economía25/09/2026Iván LuisIván Luis

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La economía argentina atraviesa una jornada de fuerte tensión cambiaria y financiera, impulsada por una combinación de factores externos que no dan tregua y crecientes ruidos de índole local. El indicador de riesgo país elaborado por JP Morgan escaló de forma contundente hasta los 628 puntos básicos, marcando un salto diario del 8,7% y superando la barrera de los 600 puntos por primera vez desde el mes de abril. 

Este retroceso generalizado de los títulos soberanos —tanto en sus versiones bajo ley local como en los Globales— refleja un marcado deterioro en la confianza de los inversores, coronando una semana para el olvido en la que los activos argentinos sufrieron caídas sostenidas en medio de un clima global desfavorable para los mercados emergentes y tasas de interés internacionales en niveles elevados.

A este escenario de retracción bursátil se sumó el movimiento en el mercado cambiario, donde el dólar oficial minorista registró una nueva alza para ubicarse en los 1.545 pesos, alcanzando así su cotización nominal más alta en lo que va del año. La presión sobre los precios de los activos también se tradujo en el plano bursátil local, con un índice Merval que cedió por quinta rueda consecutiva para ubicarse por debajo de las 3 millones de unidades, contrayéndose tanto en pesos como en su medición en dólares ajustada al contado con liquidación. En simultáneo, los principales ADRs argentinos que operan en Wall Street acompañaron la tendencia bajista, con bajas generalizadas en papeles clave de sectores energéticos y financieros, a contramano del optimismo de los principales índices de la plaza estadounidense.

Los analistas coinciden en que la dinámica alcista del riesgo país, gestada a lo largo de los últimos dos meses, responde a una compleja amalgama de variables macroeconómicas. Mientras que las turbulencias externas —como el endurecimiento de la política monetaria global y la fortaleza de la divisa estadounidense— restringen el apetito por el riesgo, los factores internos vuelven a pesar con fuerza en las proyecciones financieras de mediano plazo.

Los recientes datos desacelerados de la actividad económica, sumados al reacomodamiento de las expectativas políticas y la desaceleración en la acumulación de reservas, ponen bajo la lupa la sostenibilidad del programa financiero, dejando al país expuesto a un entorno de mayor volatilidad que complica su capacidad de financiamiento.

(Con información de La Nación)

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