El ministro de Economía de Salta, Roberto Dib Ashur, realizó un análisis crítico del rumbo económico nacional y lo definió como un modelo “ortodoxo” que busca el equilibrio fiscal mediante el ajuste y la contracción del consumo.
Dib Ashur explicó —en Cara a Cara— las diferencias entre las corrientes ortodoxas y heterodoxas en economía, y señaló que el enfoque actual apunta a “menos Estado, más mercado” y a reducir la demanda para contener la inflación.
Según detalló, el esquema ortodoxo parte de la premisa de que, si se reduce el poder adquisitivo y el consumo, se elimina el “tirón de demanda” y, con ello, la presión inflacionaria. “Eso baja la inflación, pero genera una recesión importante”, advirtió.
En esa línea, sostuvo que el Fondo Monetario Internacional responde históricamente a ese enfoque y que el ajuste suele complementarse con asistencia focalizada en los sectores más vulnerables para evitar un conflicto social, mientras la clase media queda más expuesta.
Dib Ashur también alertó por la combinación de dólar bajo y apertura de importaciones en un contexto global donde potencias como China concentran una porción significativa de la producción mundial. “Con un dólar bajo y sin aranceles, la industria local no puede competir”, señaló.
Además, recordó que incluso economías centrales como Estados Unidos o países de la Unión Europea aplican restricciones y cupos para proteger sectores estratégicos, por lo que consideró que una apertura sin resguardos puede afectar a las pymes y al empleo.
El ministro advirtió que ya se observan consecuencias en la caída del consumo y el cierre de empresas, con impacto en la recaudación y en actividades como el comercio y el turismo. “No es una cuestión partidaria, es una mirada que cíclicamente aparece en la Argentina”, sostuvo.
Finalmente, marcó una diferencia conceptual: “La economía no es solo finanzas”. Según explicó, el desarrollo económico incluye empleo, equidad y distribución del ingreso, mientras que una visión exclusivamente financiera se concentra en deuda y en la relación entre ingresos y gastos, sin incorporar la dimensión productiva y social.












