
Mensaje

Como en pocas oportunidades el mensaje de la Iglesia Católica, que suele convocar a la reconciliación, sirve en las circunstancias actuales en las que se están definiendo ganadores y perdedores. De allí que toma mayor peso reconocer a la Pascua como una oportunidad real para el diálogo y el encuentro con el otro, como se repitió en las homilías.
La prédica de párrocos, obispos y de sacerdotes barriales tuvieron como eje subrayar la humildad con la que el Hijo de Dios ingresó en Jerusalén. La referencia fue a propósito de la actitud de gobernantes frente a una realidad dolorosa.
Así lo expresó el arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, quien presidió la misa con la que empezó una de las celebraciones más importantes de la fe católica. “El Señor quiere entrar y entra -no con la prepotencia del gobernante que se cree omnipotente- sino con la humildad de quien sube sobre un burro”, fue la expresión con la que el prelado sintetizó ese pensamiento.
La línea baja de la cabeza de la Iglesia. La trascendencia de la Pascua empujó al Papa Francisco a reaparecer en la Plaza de San Pedro al final de la misa del Domingo de Ramos, en la que el cardenal celebrante leyó su homilía. En ella pidió "tender la mano a quienes ya no pueden más" e invitó a los fieles a vivir una Semana Santa llevando no solo su propia cruz, sino también la de quienes sufren alrededor.
Es que los padecimientos no son solo argentinos. Es el mundo el que por estas horas está enfocado en sostener un orden económico, alterado por decisiones de naciones que tratan de resolver sus diferencias sin atender los efectos que golpean a países más vulnerables.
La pasión de Jesús se vuelve compasión cuando se ayuda a los que más sufren, es lo que señaló el Sumo Pontífice y llevó a que el párroco de Vaqueros, el sacerdote Martín Farfán, convocara a hacerse presente ante los que sufren, como los marginados, excluidos o condenados “por una sociedad que no los ve”.
La otra arista que los mensajes sacerdotales puso en evidencia es la superficialidad en la vivencia de la fe. El arzobispo Cargnello destacó que Salta,como la Jerusalén que recibió a Jesús, tiene alegrías pero también mucho sufrimiento por lo que la Semana Santa no puede reducirse a la mera promoción de eventos y actos culturales.
El inicio de la tercera fase de un plan económico, que no cambió sustancialmente la situación social que agravia a los más necesitados, no debe contribuir dejar pasar la profundidad espiritual de estos días. La fe debe expresarse en acciones concretas, porque nadie puede dejar de lado que pertenece a un mundo que está atravesado por conflictos, desigualdades y soledad.
Una campaña electoral que solo atienda a los ritos externos de este tiempo, seguramente mostrará que se interpreta a la política como un arma para tomar el poder y no como una herramienta para resolver los problemas sociales. Y ese no es el mensaje que debe transmitir.
Salta, 14 de abril de 2025



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