
Cómo los sapos

Sin embargo, si se coloca el mismo sapo en un recipiente con agua fría y se calienta gradualmente, el sapo no salta. Se quedará quieto, adaptándose al cambio, a la temperatura, hasta que finalmente muera cocido. Esta analogía se puede aplicar perfectamente a la realidad argentina.
Los argentinos tenemos historia de haber estado sometidos a un proceso de cocción gradual en la que la situación económica y política empeora poco a poco. Pensando en la condición actual de este gobierno, me pregunto si no estamos en la olla esperando el momento de ebullición. ¿O acaso la economía lo es todo para que un país salga adelante? ¿Nos alcanza con una economía estable?
¿Las formas y los modos de gobernar no suman, no restan? ¿Será que Al igual que los sapos, no nos damos cuenta de que la situación puede empeorar. Definitivamente, además de agrupaciones políticas, muchos argentinos están enojados y cada día más, sienten la decepción de la casta haciendo presión. Ojo, que para el ciudadano argentino este proceso no le es poco familiar.
Solo basta con tener memoria corta y recordar a un presidente que con tal de mantener su imagen encerró a un país más tiempo en pandemia y nos convirtió en el país con la cuarentena más larga del planeta.
Que la paciencia nos ayude y nunca tengamos que amortizarnos. Nos merecemos más, que saltar de la olla de la con agua caliente.



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