Messi, Scaloni y la fortaleza emocional: el otro partido que juega la Selección ante Inglaterra

La presión de un Mundial, el peso de la historia y la expectativa de millones forman parte de un desafío mental que la Selección aprendió a gestionar.
 
Deportes15/07/2026Ivana ChañiIvana Chañi

DEBORA ALVERO

La semifinal ante Inglaterra tendrá una carga que excede lo deportivo. La historia de Malvinas, el recuerdo de Diego Maradona y la posibilidad de que sea el último Mundial de Lionel Messi atraviesan a un plantel que no intenta esconder sus emociones, sino utilizarlas como parte de su fortaleza.

La psicóloga deportiva Mercedes Alvero analizó en Pasaron Cosas que la Selección construyó una forma distinta de gestionar la presión: sus líderes pueden llorar, equivocarse y mostrarse sensibles sin perder autoridad ni capacidad competitiva.

Messi y un liderazgo sin máscaras

Las lágrimas de Messi durante el Mundial volvieron a mostrar a un capitán alejado del modelo de líder frío e imperturbable.

Para Alvero, esa sensibilidad no representa debilidad. Por el contrario, permite que el futbolista se muestre como realmente es y atraviese la competencia con toda la intensidad de quien sabe que podría estar disputando su última Copa del Mundo.

El capitán puede errar, frustrarse y emocionarse, pero logra volver a concentrarse en el juego. Esa regulación es una de las claves del alto rendimiento.

argentina-vs-inglaterra-2280746Argentina busca otra final ante Inglaterra en el duelo más caliente del Mundial

Scaloni protege al grupo

La especialista también destacó el liderazgo de Lionel Scaloni, tanto por su cercanía emocional como por la manera en que cuida al plantel públicamente.

Después de partidos difíciles, el entrenador evita exponer a sus futbolistas o romper la confianza interna. Incluso cuando el equipo no juega como pretende, protege el proceso y mantiene unido al grupo.

Según Alvero, Scaloni entiende que dirige a personas y no a “máquinas de buscar resultados”. El rendimiento aparece como consecuencia de un trabajo previo basado en vínculos, confianza y objetivos compartidos.

De figuras individuales a un verdadero equipo

El seleccionador conduce a jugadores que son referentes en sus clubes y que llegan con reconocimiento, liderazgo y objetivos personales.

El desafío fue ordenar esos talentos y egos alrededor de una meta común. Desde la psicología deportiva, esa energía compartida recibe el nombre de sinergia: cada integrante aporta al conjunto sin colocarse por encima del equipo.

Esa construcción permite que la Selección mantenga su identidad incluso cuando el partido obliga a cambiar la forma de jugar o atravesar momentos adversos.

La emoción como combustible

Ante Inglaterra, los futbolistas no podrán aislarse completamente de la historia. Para Alvero, tampoco necesitan hacerlo.

La preparación mental consiste en reconocer esa emoción y ponerla al servicio de la concentración, la intensidad y el rendimiento. La clave será que la pasión impulse al equipo sin desordenarlo.

La Selección parece haber encontrado ese equilibrio: siente, llora y se conmueve, pero al momento de competir vuelve a colocar toda esa energía detrás de un objetivo común.

Te puede interesar
Lo más visto
Recibí información en tu mail