
Crisis de vínculos: por qué cuesta cada vez más relacionarse, según la PNL
Ivana Chañi
En tiempos de cambios sociales profundos, las relaciones familiares y de pareja atraviesan una etapa de tensión. Así lo analizó Rodolfo De Angelis, Máster Trainer en Programación Neurolingüística, al referirse a las dificultades actuales para construir vínculos sanos y sostenibles.
En su paso por Día de Miércoles, sostuvo que hoy existen grandes brechas entre padres e hijos y también entre hombres y mujeres. Según explicó, esas distancias no son irreversibles, pero requieren un trabajo consciente sobre la aceptación, la comunicación y la forma en que cada persona se vincula con los demás.
“Los hombres y las mujeres no nos estamos encontrando”, señaló De Angelis, al advertir que muchas relaciones se sostienen desde expectativas que ya no responden a la realidad actual. En ese sentido, planteó que una parte del conflicto aparece cuando se pretende que el otro cambie para garantizar la propia felicidad.
Para el especialista, uno de los puntos centrales es aprender a aceptar que el otro no sólo piensa distinto, sino que también tiene derecho a hacerlo. Esa dificultad, indicó, aparece tanto en las parejas como en los vínculos familiares.
Crianza, límites y responsabilidad
De Angelis también puso el foco en la relación entre padres e hijos. Advirtió que muchos adultos educan desde la idea del hijo que les gustaría tener y no desde el hijo real que tienen delante.
“¿A quién estás criando: al hijo que tenés o al que te gustaría tener?”, planteó, al remarcar la importancia de respetar la personalidad de cada niño o adolescente.
En esa línea, sostuvo que la falta de responsabilidad en los hijos muchas veces tiene relación directa con la ausencia de enseñanza por parte de los adultos. “Si mis hijos no tienen responsabilidades, es porque no les enseñé a tener responsabilidades”, expresó.
También cuestionó la idea de padres que buscan ocupar únicamente el lugar de amigos. Para De Angelis, los hijos necesitan adultos que acompañen, pero también que pongan límites claros.
“Si soy sólo amigo de mis hijos, mi hijo se quedó sin padre”, advirtió.
Padres separados, pero no ausentes
Otro de los ejes de la entrevista fue el impacto de las separaciones en la crianza. De Angelis sostuvo que, más allá de una ruptura de pareja, los adultos deben conservar acuerdos básicos para garantizar estabilidad a los hijos.
“No existen los hijos de padres separados. Los que se separan son las parejas, pero los padres siguen siendo padres para siempre”, afirmó.
Según explicó, cuando los adultos logran sostener criterios comunes sobre horarios, límites y responsabilidades, los chicos cuentan con un marco más seguro, incluso si sus padres ya no conviven.
Una crisis que puede abrir cambios
Pese al diagnóstico, De Angelis planteó una mirada optimista. Consideró que la crisis de vínculos puede ser una oportunidad para revisar modelos antiguos y construir nuevas formas de relación.
“Toda crisis, mientras se vive, es difícil, pero también implica que algo está cambiando”, reflexionó.
Finalmente, destacó el papel de las nuevas generaciones, especialmente los menores de 30 años, a quienes describió como más dispuestos a colaborar, compartir y vincularse de otra manera.
Para el especialista, la sociedad atraviesa un momento de transición. La salida, sostuvo, no pasa por negar el conflicto, sino por aceptar la diferencia, recuperar los límites y reconstruir acuerdos que permitan mejorar la convivencia.




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