
Deber

Es lo que se vio este lunes, cuando el gobernador Gustavo Sáenz mostró su figura bajo el poncho rojo frente a la Casa Rosada, con la intención de llamar la atención del gobierno central sobre sus gestiones truncadas por los incumplimientos de la administración libertaria. Fue el corolario de una campaña que, en uno de sus tramos, incluyó la promesa de acampar frente a la sede del Ejecutivo nacional hasta que liberen los recursos necesarios para avanzar en obras públicas acordadas hace un año atrás.
En principio fue un mensaje para sus comprovincianos y así lo reconoció en su contacto con la prensa al señalar que cumplía con lo prometido a la Provincia. En síntesis, fue un espectáculo pintoresco que incluyó música y el gesto del Jefe de Gabinete de saludarlo en el escenario de su protesta e invitarlo a una reunión en la que participó Santiago Caputo, quien tiene un rol decisivo en la estrategia política de Javier Milei. También logró el compromiso público de Guillermo Francos de que después que pase la elección, van a conversar sobre cómo responder a los reclamos.
Más allá de que se observe como una puesta en escena, lo cierto es que la situación de las provincias refleja que es asimétrica, como consecuencia de un centralismo que no se discutió en los últimos 40 años y el federalismo fue la ofrenda para sostener la hegemonía de un sector de poder. No fue la única entrega ya que a su servicio también se puso el propio sistema de partidos políticos, promoviendo la aparición de pequeñas estructuras que aportaron a alianzas sin compromisos ideológicos o doctrinarios. Los ismos se devoraron partidos históricos como el Justicialista y la Unión Cívica Radical pero también afectaron el sistema institucional, convirtiendo al Congreso en un apéndice del Ejecutivo.
Y los gobernadores fueron obligados a lograr mayor empoderamiento, muchos de los cuales contribuyeron a que en las provincias se repita el esquema centralista en detrimento de los municipios. Para equilibrar la tensión del poder, también han emergido propuestas electorales que rotan en torno de esas cabezas, como Provincias Unidas que en estas elecciones debuta con propuestas en algunos estados.
La cuestión se ha convertido en tema de debate de la campaña electoral en marcha con consignas que abordan distintos aspectos de su compleja trama. Un caso es la coparticipación federal, una asignatura pendiente cuyo tratamiento se viene postergando, pese a una cláusula constitucional que obligaba a la disposición de un nuevo régimen hasta 1996. Ahora se intenta avanzar con leyes puntuales para eludir el manejo discrecional que es producto de facultades extraordinarias otorgadas por el Congreso al Ejecutivo.
El gobernador salteño impuso el tema desde la exhortación a votar legisladores que defiendan los intereses de la Provincia. Los candidatos a senadores han confirmado tal propósito en el debate realizado este lunes por iniciativa del Instituto de Educación Superior Gral. Belgrano. Siete representantes de los nueve que participan de este proceso electoral, desde su particular mirada, reivindicaron el federalismo. Las diferencias se ubicaron entre los que sostienen que debe diseñarse desde un proyecto integral de país y los que creen que la definición debe ser provincial, para determinar cómo se actúa en el Parlamento.
La decisión final es del electorado, que debe entender que su participación es un deber para evitar que castas, círculos rojos o corporaciones le construyan su destino.
Salta, 07 de octubre de 2025










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