Unión

Opinion 08 de agosto de 2022
Nuevamente la celebración de San Cayetano fue una acabada imagen de la temperatura social del país. En Salta se repitieron las imágenes del culto central  que anualmente la Iglesia Católica argentina rinde al patrono del pan y del trabajo. Se superpusieron la expresión de fe y la protesta social y tanto la institución religiosa como los gobiernos recibieron sendos mensajes.
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Foto - Nuevo Diario

Los mensajes desde los púlpitos tuvieron un hilo conductor referido a la tarea conjunta de sacar al país adelante. Durante la homilía, el arzobispo de Salta, monseñor Mario Cargnello convocó a que todos trabajen para gestar una Argentina mejor, pero que cada uno ponga lo que le corresponde. “Esta Argentina tiene que ser construida por nosotros”, dijo. Por su parte, el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, Mario Poli, pidió adoptar actitudes solidarias y fraternas que permitan "reconstruir esta Argentina que nos duele a todos".  En un fuerte mensaje al Gobierno advirtió sobre la inflación asfixiante que “hace más inalcanzable el pan y genera miseria”.

Tras dos años sin celebración presencial, el Día de San Cayetano fue nuevamente la oportunidad de mirar a la sociedad desde la situación laboral y de la pobreza. Así lo marcó el prelado salteño al destacar que es el momento en que se pone en la conciencia de todos el tema del trabajo. “El hombre se dignifica por el trabajo”, dijo. Reconoció que en tiempos de dificultades, en los vínculos sociales se mete el egoísmo, las situaciones de injusticia y no se encuentra la salida. En ese punto marcó a quienes tienen mayor responsabilidad a los que señaló que “Dios nos va a juzgar, por cómo nos hemos cargado al hombro la vida de quienes se nos ha confiado”. Y al igual que monseñor Poli, se apoyó en la esperanza que “no es posible morirse de hambre en la tierra bendita del pan’”.

En el mismo escenario, los movimientos sociales oficialistas presentaron sus reclamos. En la protesta central en el barrio porteño de Liniers y en la que se sostuvo durante la mañana en la zona del templete en esta Capital se pidieron medidas para bajar la inflación y que favorezcan a los sectores más desprotegidos. El Salario Básico Universal es una de las exigencias,  se sumó la propuesta de  crear el ministerio de la Economía Popular y se insistió en la crítica a las auditorías a programas como Potenciar Trabajo, que anunció el nuevo Ministro de Economía de la Nación.

Entre los sectores movilizados, la Unión de Trabajadores de la Economía Popular le advirtió al gobierno del Frente de Todos que “sin poder popular no hay justicia social y sin comunidad organizada no hay proyecto nacional”. El Movimiento de Trabajadores Excluidos de Salta, en tanto, ha puesto de relieve que la crisis actual coloca incluso a los que tienen empleo formal por debajo de la línea de pobreza, por lo que urge revertir la situación.

Los datos que da a conocer el INDEC señalan para Salta un alto nivel de informalidad. En el primer trimestre de este año, de la población ocupada, el 73,5% son asalariados de ellos, el 35,9% no cuenta con descuento jubilatorio, por lo que su actividad se desarrolla en el ámbito informal. Pero, además, hay “trabajadores pobres” con tiempo completo, como los identifica Jorge Paz, director del Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico de la Facultad de Ciencias Económicas de la unas. Se trata de aquellos que realizando una jornada de más de 35 horas semanales, cobran por debajo del salario mínimo vital y móvil, que en 2021 superaron un 74% de los que efectivamente tienen trabajo. En la región, Salta es una de las provincias con mayor cantidad de trabajadores pobres, solo por debajo de Santiago del Estero, que tiene el 77% y Tucumán con el 75%”.

La inflación y la pobreza van de la mano. No hay señales que esa unión se vaya a disolver.

Salta, 08 de agosto de 2022

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