Cómo matar al mensajero

Opinion 18 de diciembre de 2020 Por Sonia Margarita Escudero
Hoy quiero destacar la labor de la fiscal Verónica Simesen de Bielke, a quien no conozco personalmente, pero que merece el reconocimiento de la ciudadanía por su valiente, exhaustivo y honorable desempeño, especialmente en la causa donde se investiga al Comisario Mamaní.
simesen

Con enorme decepción he visto que la Fiscal fue apartada de la causa por la que se imputa a Walter Ezequiel Omar Mamaní, comisario de Apolinario Saravia, por los delitos de abuso de armas agravado, privación ilegítima de la libertad, falsedad ideológica  y vejaciones agravadas. El país pudo ver un video donde el comisario está doblando  la chapa patente de una camioneta, como parte del armado de una causa contra el joven Luciano Diez, de esa localidad. 

 En su investigación, la fiscal Simesen de Bielke advirtió que el auxiliar de Fiscalía Sergio Dantur, en realidad colaboraba con Mamaní anticipándole los pasos de la investigación. El juez Martini resolvió apartar a la Fiscal de la causa, aduciendo que se habría realizado una extracción de datos de un teléfono celular  particular de Dantur, sin haber requerido autorización judicial previa. Un tecnicismo fácilmente rebatible en tanto Dantur utilizaba ese móvil para llevar adelante sus funciones públicas. Para el juez Martini era más importante la forma de acceso a los datos del teléfono, que la búsqueda de la verdad en sí misma.

  Es obvio que todos debemos someternos a la ley, no se puede ignorar lo obvio, no importa si Dantur tiene derecho a usar un teléfono privado para su trabajo publico. Lo que claro es que la manipulación de Dantur desvió el avance de la justicia. 

 La Fiscal Simesen fue apartada por el  Juez Martini y por el propio Procurador Abel Cornejo. En lugar de apartar a la mensajera, Cornejo debió haber destituido  a Dantur y preservado el trabajo de la Fiscal. Lejos de ello, ha conformado una comisión para investigar a Dantur, que, como sabemos, la mayoría de las comisiones están encaminadas a no encontrar nada. Las facultades disciplinarias con que cuenta el Procurador Cornejo no requieren de ninguna comisión investigadora previa. Los hechos son contundentes. La mejor fiscal con que cuenta la Procuración, ha sido apartada de una causa que debió avanzar sin tropiezos. Las pruebas son irrefutables. ¿Quién será el próximo fiscal en la causa? ¿Será un títere del poder? 

 Debemos recordar quién es el personaje al que se pretende proteger. ¿Quién es el comisario Mamaní, al que investigaba Simesen de Bielke? ¿Qué le debe el poder para gozar de tanta protección? ¿Qué sabe Mamaní? ¿Existe un vínculo entre Catalano, el juez Martini, Clemente Vera y Mamaní? El nombre de Mamaní aparece públicamente involucrado en las irregularidades cometidas en la investigación del crimen de las jóvenes francesas, Cassandre Bouvier y Houria Mounmi en 2011. Mamaní es el policía que plantó unos casquetes de balas en el Mirador, lugar de encuentro de los cuerpos, y plantó el arma que correspondía a esas balas en la casa de un vecino de San Lorenzo de apellido Sarmiento. 

 El comisario Piccolo, entonces jefe de la Brigada de Investigaciones le había informado al juez Martín Pérez que esos proyectiles eran prueba plantada para desvirtuar la investigación. El hijo de Sarmiento afirmó haber visto cuando el policía Mamaní plantaba el arma en la casa de su padre.

 Su cuestionable habilidad para armar una causa contra Vilte Laxi, fue compensada con un ascenso, a pesar de que el crimen no estaba resuelto ni esclarecido. Ni el comisario Pícolo, ni el hijo de Sarmiento pudieron declarar en el juicio oral, ya que, casualmente, ambos murieron violentamente. 

 El juez Martini, que apartó a la Fiscal Simesen de Bielke es el mismo juez que condenó a Vera a prisión perpetua.  Sin prueba de certeza, en un procedimiento que violó todas las garantías. Lean mi libro Víctimas de la Justicia Patriarcal.

 La protección a Mamaní va muy arriba, porque cuando analizamos los antecedentes del juez Martini, advertimos una estrecha asociación con el juez Catalano, hoy presidente de la Corte. El juez Martini, el que apartó a una Fiscal que realizaba una excelente investigación sobre los actos corruptos del comisario Mamaní, fue el primer presidente de la Asociación de Jueces, entidad conformada para promover una acción para atornillar a los jueces de la Corte, violando la Constitución Provincial. El juez Martini, hijo de otra juez del superior tribunal, parece ser el brazo ejecutor del presidente de la Corte. La protección judicial a Mamaní, su meteórica carrera en la Policía de la Provincia durante la gestión de Urtubey, llega a lo más alto. La pregunta sin respuesta es por qué.

 En el año 2018, mientras realizaba una investigación académica, pregunté cuál había sido la suerte de Mamaní, el experto en plantar pruebas para armar causas contra personas inocentes. Me imaginaba que habría sido excluido de la Policía. Grande fue mi sorpresa cuando me enteré que Urtubey lo había promovido nuevamente, esta vez a Sub-comisario, a cargo del área de Drogas Peligrosas, y asistía a la Fiscalía de Narco Criminalidad en el Ministerio Público, en ese momento a cargo de López Viñals,  que luego fue promovido por el mismo Urtubey a juez de Corte. 

En este año 2020  me sorprendo nuevamente porque encontramos que esa habilidad de Mamaní para plantar pruebas y armar causas lo catapultó al nivel de comisario y no en cualquier zona, sino en una zona caliente, una zona de alto ingreso de drogas. Recuerdo que en 2013 presenté en el Senado un proyecto para la creación de un juzgado federal con sede en Metán, que tuviera competencia en Anta, Metán, Rosario de la Frontera y La Candelaria, área geográfica donde se ha detectado el ingreso sistemático de drogas por vía aérea.

 La forma como Abel Cornejo quitó respaldo a la Fiscal Simesen de Bielke es una ilustración de cómo se pierde a personas honestas y capaces que realizan un trabajo intachable. ¿Quién puede imaginar a otros fiscales tratando de descubrir e investigar a los corruptos, cuando ésta es la respuesta oficial? Las personas honestas, capaces y valientes para enfrentar la corrupción deben ser completamente respaldadas por sus superiores. No es lo que ha sucedido en este caso.

 

Hasta la próxima

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