Borocotear. Borocotismo

El fenómeno del “borocotismo”, nacido como una rareza política en 2005, se volvió parte del paisaje habitual de la dirigencia argentina.

Opinión21/11/2025 Santos Jacinto Dávalos

multimedia.normal.9c11e650e334ae7d.U2FudG9zIEphY2ludG8gRMOhdmFsb3MgZW4gZWwgRk9DX25vcm1hbC53ZWJw

En el año 2005, Eduardo Lorenzo Borocotó, fue elegido diputado nacional por el PRO, dentro de Cambiemos, la asociación de Macri con los radicales. Pero al asumir, creó un bloque unipersonal afín al Kircherismo. Néstor Kirchner era presidente.

Lo ocurrido era una rareza. Totalmente inusual. Por esa acción, se denominó borocotismo al cambio de bando.

El verbo era borocotear.

Veinte años después, borocotismo y borocotear dejaron de utilizarse, pues lo que era extraordinario, se volvió cotidiano. Es usual el cambio de bando, de partido, o de bloque legislativo. El ejemplo más cercano es el de los tres diputados nacionales del PRO, que se pasaron a La Libertad Avanza. Este cambio de bando, como las candidaturas testimoniales, son una estafa electoral y en el mejor de los casos, un engaño.

La sanción para los traspasados debe ser moral. No votar nunca más ninguna lista electoral en la que sean parte. Además, sancionar con su voto a los partidos que propician el fraude con las candidaturas testimoniales.
¿Por qué ocurre esta deserción? En primer lugar, por la falta de moral del que se cambia. Y en segundo lugar porque los partidos políticos han perdido su esencia. Su personalidad. No atraen. Elegimos a personas, no a instituciones. Las sedes de los partidos están vacías y dejaron de realizar estudios para comprender y mejorar la realidad, como ocurría con los ateneos radicales y con el primer peronismo, donde planificaban anticipándose a los hechos. El primer y el segundo Plan Quinquenal se cumplieron con toda precisión. Nunca se realizaron tantas obras públicas como las que ejecutó Pistarini, quién murió en la cárcel de Ushuaia, ni las obras y medidas tomadas para mejorar la salud de los argentinos, como con la conducción de Ramón Carrillo, quién murió en la pobreza.

Pero lo malo es que tanto la Constitución Argentina como la Salteña, solo permiten candidaturas de los partidos políticos. El Partido Renovador de Salta desapareció con la muerte de Ulloa. A la Unión Cívica Radical, otrora un orgullo de organización y de pasión nacional, ha desaparecido como accionar político y como atractivo ciudadano. El peronismo salteño que tenía equipos de estudios por profesión y en algunos casos con discrepancia entre los médicos sanitaristas y los otros, es una cáscara vacía, que busca siempre asociarse con la figura ganadora. En octubre, cuando salió solo, no sacó votos ni para la sal. En algunos momentos de nuestra historia reciente, todos los senadores provinciales eran peronistas, pero desgraciadamente ninguna mujer.

Surgen partidos como hongos, qué para no desaparecer, hacen alianzas con los que le garantizan los votos para continuar como partidos. Algunos partidos pequeños se transformaron en empresas familiares, como lo ha denunciado la Cámara Nacional Electoral.

En Chile, en la elección para constituyentes post Pinochet, Los partidos políticos tradicionales perdieron con asociaciones civiles, de vecinos, de las universidades, todos con un tinte izquierdista. Eligieron 77 hombres y 76 mujeres. La primer presidente de la Constituyente fue mujer y mapuche.

Entre nosotros no es posible, pues la imposibilidad está en la Constitución. 

Más de la tercera parte de los argentinos no concurre a votar y si lo hacen, votan en blanco o lo anulan. Este sector está desorganizado e inerme antes los avances de los políticos que de mandatarios se transformaron en mandantes. Es como si el administrador se convirtiera en dueño.

Si la política se articula con los partidos y éstos no existen o son escuálidos, la democracia, de ese modo, no nos sirve. 

El imperativo es discutir como organizarnos, poniendo a la Patria por delante. En España, en el pacto de La Moncloa, lo hicieron los comunistas, los socialistas, los centristas y los liberales, logrando domar la inflación y sentando las bases para el crecimiento.

Que nuestros patronos nos ayuden.

Santos Jacinto Dávalos, noviembre 19/25

Te puede interesar
WhatsApp Image 2026-02-05 at 11.59.24

Sensibilidad

Opinión05/02/2026

La suspensión de la aplicación de una nueva metodología para medir la inflación no sólo impactó en la conducción del INDEC.

WhatsApp Image 2026-02-04 at 12.34.40

Mejora

Opinión04/02/2026

Febrero avanza con decisiones normativas muy relevantes, aunque no todas tuvieron repercusión masiva. Una de ellas es la reglamentación del derecho de acceso a la información pública, cuestión trascendente para facilitar la participación social en la gestión pública, como un recurso para asegurar su transparencia.

WhatsApp Image 2026-02-03 at 12.20.41

Puentes

Opinión03/02/2026

Aunque no se nota, está vigente el período extraordinario de sesiones del Congreso de la Nación. Una fecha clave es la del 10 de febrero, si el oficialismo logra abrir el Senado para tratar el proyecto de modernización laboral.

WhatsApp Image 2026-02-02 at 07.30.30

Momento

Opinión02/02/2026

El Gobierno provincial enfrenta un escenario económico y social complejo, con impacto en la agenda festiva, una temporada turística moderada y tensiones con sectores laborales.

Frase 1920 x 1080

Urgencia

Opinión30/01/2026

El sistema sanitario provincial atraviesa un déficit estructural que se agravó con la atención creciente de pacientes con cobertura de obras sociales o de medicina prepaga, que ya no pueden afrontar los costos de las prestaciones privadas. Es una situación que no ocurre solo en Salta y lo ha reconocido la Unión Argentina de Salud, que salió a explicar una situación muy compleja.

Frase 1920 x 1080

Conveniencia

Opinión29/01/2026

El que está transcurriendo es el "Año de la Grandeza Argentina". Así lo ha declarado por decreto el Gobierno nacional en una decisión que tiene una afilada arista de voluntarismo o es un desafío a una sociedad que sigue acumulando fracasos.

Lo más visto

Recibí información en tu mail