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Opinion 08 de septiembre de 2020
El presidente Alberto Fernández suspendió la visita que mañana iba a realizar a Salta y también a la vecina provincia de Jujuy. Viene de postergar similar cometido a Mendoza y en todos los casos la razón es la misma: cuestiones de agenda. Tras varios meses estacionado en la sede del gobierno central, su decisión de cumplir con una acercamiento al interior del país volvió a estancarse y se corrió hacia adelante la puesta en marcha de ese propósito.
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No se trata de una circunstancia protocolar sino de una verdadera política pública que vino anunciándose desde la campaña electoral de 2019. Por entonces hablaba de sus intenciones de trabajar junto a 24 gobernadores, donde entre todos asuman la responsabilidad del país. Abogaba por una nación federal donde quepan todos, mirando a un horizonte común, dejando sin efectos los conceptos de centro y periferia que segregan en términos económicos a sus habitantes.

La fortaleza de su propuesta se corporizó en febrero último cuando el Poder Ejecutivo giró al Senado un proyecto para crear capitales alternas en el país, con el fin de descentralizar la administración pública, según se señalaba en los fundamentos de la iniciativa. No fue sino hasta el último jueves que la Cámara le dio media sanción y se giró a Diputados, cámara que no hace de la cuestión federal el eje de su acción.

La demora tiene mucho que ver con el problema sanitario que tiene la potencia destructora de un huracán, que no solo vacía de contenido algunas intenciones sino también de recursos para invertir en obras o programas cuya prioridad legítimamente puede discutirse. En el debate parlamentario de la semana pasada se señaló que la gestión iniciada el 10 de diciembre no abandonó el afán por un nuevo federalismo para el siglo XXI donde la democracia tenga que ver con esta cercanía de las autoridades nacionales con las provinciales y las economías regionales, tal como indicaron los voceros del oficialismo.

Con la ley en tratamiento se propone declarar capitales alternas a 24 ciudades de cada jurisdicción del país, para realizar allí reuniones de Gabinete con autoridades de cada provincia. También se plantea la posibilidad de trasladar de forma temporaria o definitiva dependencias públicas a esos territorios. En Salta, la ciudad escogida es San Ramón de la Nueva Orán, ocupada por estas horas de frenar los estragos del Covid en su población. Sus autoridades pujan contra la indiferencia de la Ministra de Salud, que aún no encontró motivos para redoblar esfuerzos en la ciudad norteña.

Entre los compromisos electorales y la media sanción a la ley federal hubo algunos anuncios, que pudieron insertarse en medio del manejo un tanto defectuoso de la pandemia, a la luz de los resultados. Al compromiso de la demorada formulación de 60 medidas se sumaron acciones como la firma del Acuerdo Federal para la puesta en marcha de la Hidrovía Paraná-Paraguay, realizada días atrás junto a siete gobernadores en la provincia de Santa Fe.

Allí fue que el presidente -que se define como el más federal de los porteños- señaló que su vocación es la de "acercar el poder al interior del país" para que la Argentina crezca con otra lógica, con otro equilibrio y que el desarrollo no solo esté concentrado en el puerto de Buenos Aires. 

Más allá de la retórica, la Casa Rosada sigue siendo la Meca de las peregrinaciones de gobernadores buscando soluciones a problemas de vieja data. Y todo parece indicar que no habrá cambios de fondo. Sólo de modos, ya que los mandatarios trocaron el avión por las teleconferencias. Por ahora, los resultados son también virtuales. 

Salta, 08 de setiembre de 2020

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