Inventario

Opinion 03 de diciembre de 2019
A una semana del traspaso de gobierno, Juan Manuel Urtubey está haciendo una especie de rendición de cuentas que se refleja, no solo en una campaña publicitaria, sino en los mensajes que transmite en cada acto público que está realizando casi diariamente. Allí explica lo actuado en 12 años de gestión y da las razones que orientaron sus acciones.
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Pero también hay una mirada externa del largo ciclo que lideró en la Provincia, durante el cual gobernó con dos Presidentes de la Nación. Y en ese análisis sus logros se equilibran o sucumben ante las materias pendientes de resolución. Y le caben los supuestos que no quiso encararlos o no pudo resolverlos; tal vez no supo siquiera que allí estaban o que había opciones para tomar otros caminos en su gestión. 

La edición de este lunes de Cara a Cara fue un muestrario de esa evaluación. Y el resultado indica que hubo errores y aciertos y será la historia la que ponga la nota final, cuando el tiempo haya eliminado la subjetividad del tratamiento. 

Desde una organización social se marcó el acierto de la creación de los ministerios de Asuntos Indígenas y de Primera Infancia. Fueron pasos en la dirección indicada, dijo Alejandro Deane, presidente de la fundación Siwok, que trabaja con las poblaciones originarias en los departamentos San Martín y Rivadavia. Pero también advirtió que el cortoplacismo de las acciones que se desarrollan son los errores que ha cometido, que dejan perjuicios irreversibles. El impacto es en la educación que condena a indígenas y en la pésima calidad de vida que se padece de generación en generación. Los atajos marcan los fracasos en la materia: no hay profesionales originarios ni casas con sanitarios; sí hay largas colas esperando los bolsones de alimentos, en los que se invierten ingentes recursos.

También desde el sector privado hubo otra mirada crítica. El titular de la Cámara de Comercio e Industria, le puso una nota alta a la  articulación público – privada, que no muchos han logrado concretarla. Se institucionalizó un ámbito para un diálogo entre distintos sectores como es el Consejo Económico y Social pero el resultado no fue tan fructífero. También se pudo hablar con el propio Gobernador pero no siempre escuchó; al menos, no actuó respondiendo a las demandas o no se afanó en comprender el impacto de sus decisiones. Por eso es que en los doce años pasados –y seguramente en todos los períodos anteriores- no se produjo una medida que es a todas luces imprescindible; se reclama un fuerte ajuste de gastos en el Estado para poder bajar los impuestos. Por el contrario, particularmente en el último tramo de gestión, hubo un aumento del 5% en el impuesto a los Ingresos Brutos. La necesidad de mayor recaudación se cubrió con el aporte de la actividad instalada y no desde la promoción de su crecimiento. El resultado fue la consolidación de un impuesto distorsivo y acumulativo que solo contribuyó al mercado informal, describió Daniel Betzel.

También tiene su peso la opinión desde el Foro de Intendentes, un crisol de pensamientos políticos. Le reconocen al saliente mandatario haber puesto su mirada en el interior de la Provincia fortaleciendo la figura de los jefes comunales pero también destacan que en aquello en que su responsabilidad no fue compartida –como salud y educación- quedaron cuentas sin pagar. Y los vecinos le reclaman a los intendentes por lo que no hizo el gobernador.

El inventario muestra faltantes y nuevas adquisiciones. El resultado se verá cuando definitivamente se cierre el balance.

Salta, 03 de diciembre de 2019

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