El polvorín europeo: la crisis social en Francia enciende la mecha de una revuelta continental
Iván Luis
El fantasma de la inestabilidad social más profunda volvió a recorrer Europa con la fuerza de un seísmo político y económico que tiene a París como su epicentro más violento.
Lo que comenzó como un reclamo estudiantil y docente por mejoras educativas y presupuestarias se transformó rápidamente en un estallido descontrolado que obligó al gobierno de Emmanuel Macron a decretar el toque de queda en la capital y otras grandes ciudades, bajo un escenario de barricadas y saqueos.
Lejos de quedar circunscrito a territorio francés, el reguero de pólvora geopolítico se extendió con rapidez inusitada a través de las fronteras: Italia militarizó las calles de Milán tras jornadas de vandalismo, Albania asistió a violentos choques con tribunales incendiados, Bélgica acumuló centenares de detenciones y la península ibérica sufre el impacto de masivas protestas por el encarecimiento de la vivienda.
En medio de un cóctel explosivo marcado por la asfixia del costo de vida, el peso de la crisis energética y la cercanía de citas electorales cruciales donde la ultraderecha pisa fuerte en los sondeos, los analistas advierten que la fractura social expone las costuras de un modelo de bienestar atado con alambres, donde una juventud marginada y sin liderazgos visibles cuestiona las bases mismas de la gobernanza europea sin que ningún actor tradicional logre encauzar el descontento.
(Con información de TN)

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