
Investigadores salteños desarrollaron un bioinsumo que logró inhibir hasta el 74% de hongos dañinos
Victoria López Núñez
Un equipo de investigadores del CONICET, INTA y la Universidad Nacional de Salta desarrolló un bioinsumo agrícola a partir de un hongo nativo capaz de combatir enfermedades que afectan cultivos fundamentales para la economía regional.
Se trata de TrichoNOA-Salta, un producto elaborado con una cepa de Trichoderma afroharzianum obtenida de suelos del Noroeste Argentino, que logró inhibir entre el 60% y el 74% del crecimiento de hongos patógenos durante ensayos de laboratorio.
El desarrollo presenta potencial para proteger plantaciones de poroto, tabaco y garbanzo, además de favorecer el crecimiento vegetal.
Eleonora del Milagro Harries, investigadora del CONICET en el Laboratorio de Sanidad Vegetal del INTA Salta, explicó en N&N por Aries, que el proyecto comenzó en 2016 y permitió identificar microorganismos con propiedades beneficiosas para la producción agrícola.
“Este hongo benéfico controla estos hongos de suelo y a la vez favorece el crecimiento de tabaco y poroto”, destacó.
Un desarrollo reconocido a nivel nacional
El trabajo recibió el certificado de Interés “Bioproducto Argentino”, en la categoría Investigación, otorgado por la Secretaría de Agricultura de la Nación.
Según publicó AgroNoa, las pruebas de invernadero también mostraron una reducción de infecciones causadas por Rhizoctonia solani, un hongo que afecta las raíces y puede perjudicar el desarrollo de las plantas.
Harries explicó que el producto combina distintas propiedades: “No solo el biocontrol, sino también bioestimulante, y a la vez está demostrado que mejora la defensa de los cultivos frente a estrés biótico y abiótico”.
Una de sus principales características es que utiliza una cepa nativa, potencialmente adaptada a las condiciones de suelo y clima del NOA.
Buscan inversores para llevarlo al campo
Pese a los resultados obtenidos, el bioinsumo todavía no está listo para su comercialización.
La investigadora aclaró que ahora necesitan avanzar con ensayos a campo y desarrollar una biofábrica a escala piloto que permita producir mayores cantidades del microorganismo.
“Buscamos empresas o inversores interesados para que podamos subir a una escala piloto”, señaló en Aries.
El proyecto contó con la participación de especialistas del INTA Salta, INTA Castelar, la Universidad Nacional de Salta y la Universidad de Brasilia.
El próximo desafío será comprobar su eficacia en condiciones productivas reales, determinar las dosis adecuadas y evaluar su posible incorporación a los sistemas de manejo agrícola.
Por ahora, los resultados del 60% al 74% corresponden exclusivamente a ensayos de laboratorio y no deben interpretarse como una reducción comprobada de las pérdidas de cosecha.


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