
Ucrania enfrenta una crisis de tropas que amenaza con profundizar el desgaste
Iván Luis
Cuatro años después del inicio de la invasión rusa, Ucrania enfrenta una dificultad cada vez más difícil de ocultar en el campo de batalla: la falta de soldados. Aunque sus fuerzas avanzaron en el uso de drones, tecnología y nuevas tácticas de combate, la escasez de personal continúa condicionando su capacidad para sostener el frente y responder a la presión rusa.
Desde el comienzo de la guerra, Ucrania contó con menos efectivos que Rusia. Pero la prolongación del conflicto llevó esa desventaja a un punto crítico. Según comandantes y analistas citados por The Associated Press, algunas unidades ucranianas operan con apenas la mitad de los soldados necesarios, en un escenario marcado por una línea de combate que se extiende por unos 1.250 kilómetros.
La situación resulta especialmente delicada en sectores como Pokrovsk, en el este del país, donde las fuerzas rusas concentran parte de su ofensiva. Un comandante adjunto del batallón Da Vinci Wolves describió las limitaciones que enfrentan sus tropas: con el equipamiento y el personal disponibles, aseguró, apenas pueden mantener las posiciones actuales. Cualquier intento de avanzar implicaría, inevitablemente, asumir mayores pérdidas.
A este déficit se suman problemas persistentes en el sistema de movilización. La evasión del reclutamiento y la deserción dificultan la formación de nuevas reservas, mientras que el desgaste de las unidades reduce las posibilidades de mantener una rotación adecuada de efectivos.
El desafío no consiste únicamente en incorporar más soldados, sino también en disponer de ellos en el momento y el lugar necesarios. Nick Reynolds, del Royal United Services Institute (RUSI), explicó que Ucrania necesita capacidad para desplegar tropas con rapidez sin debilitar otros sectores del frente. Sin esa posibilidad, sostuvo, los comandantes tienen menos margen para transformar una ventaja puntual en una operación sostenida.
La falta de personal también tiene un efecto directo sobre quienes permanecen en primera línea. Las unidades no pueden ser relevadas con la frecuencia necesaria, lo que incrementa el agotamiento y puede traducirse en un mayor número de bajas. Al mismo tiempo, las formaciones más debilitadas tienden a sufrir mayores pérdidas, alimentando un círculo en el que la erosión de las tropas obliga a una reposición constante.
El gobierno de Volodimir Zelenski intenta responder al problema mediante cambios en el sistema de movilización, el entrenamiento y la organización de las Fuerzas Armadas. El Ministerio de Defensa fue reestructurado en julio con el objetivo de impulsar reformas en esas áreas, aunque el desafío excede cualquier modificación administrativa.
En el terreno, la ecuación sigue siendo más sencilla y más dura: cada posición requiere soldados para defenderla, cada rotación necesita reemplazos y cualquier operación ofensiva demanda reservas suficientes para sostenerla. Mientras la guerra entra en su quinto año, el problema de Ucrania ya no pasa solamente por qué armas puede emplear, sino por cuántos hombres puede mantener en condiciones de combatir. Un funcionario del Ministerio de Defensa resumió la dimensión del desafío con una frase contundente: “Simplemente no hay suficiente gente”.
(Con información de Ámbito)

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