
Artigas lo advirtió hace 200 años: Buenos Aires sigue decidiendo
Ivana Chañi
La discusión sobre el centralismo porteño no nació con la coparticipación, las obras públicas ni el reparto de subsidios. Empezó con la organización misma del país y tuvo en José Gervasio Artigas a uno de sus principales adversarios.
El historiador Nicolás Gana explicó en su columna de N&N por Aries que Artigas defendía una organización en la que todas las provincias tuvieran la misma dignidad, los mismos derechos y ninguna pudiera someter a las demás. El proyecto chocó con Buenos Aires, que pretendía conservar el poder político heredado de la época virreinal.
Más de dos siglos después, la Argentina se define como federal, pero gran parte de las decisiones políticas, económicas y administrativas siguen concentradas en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
Un conflicto que nació con el país
Tras la Revolución de Mayo, Buenos Aires desplazó a las autoridades españolas, pero buscó mantener su lugar como centro político del antiguo Virreinato del Río de la Plata.
El problema era que, caída la autoridad colonial, ya no existía una razón indiscutible para que una ciudad gobernara sobre las demás.
Artigas sostenía que cada provincia debía conservar su autonomía y quedar sujeta a una Constitución común, no a las decisiones de Buenos Aires.
“Cada provincia debía tener igualdad, iguales privilegios y los mismos derechos”, repasó Gana.
El proyecto que Buenos Aires rechazó
En 1813, los diputados enviados por la Banda Oriental llegaron con dos reclamos centrales: independencia y federación.
No pudieron incorporarse a la Asamblea del Año XIII. Formalmente, se argumentaron problemas en sus mandatos. Políticamente, sus ideas amenazaban el modelo centralista que buscaba imponer Buenos Aires.
“La independencia podía discutirse, pero la federación era mala palabra”, resumió el historiador.
Dos años después, Artigas reunió a representantes de la Banda Oriental, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y Córdoba en el Congreso de Oriente.
La Liga de los Pueblos Libres proponía una alianza de provincias autónomas. El proyecto fue combatido, debilitado y finalmente desplazado del relato histórico dominante.
Federal en la Constitución, centralista en la práctica
La discusión no quedó en el siglo XIX.
Las provincias todavía dependen de decisiones nacionales para financiar obras, sostener el transporte, acceder a recursos extraordinarios o ejecutar proyectos estratégicos.
La concentración también se observa en los medios nacionales, las inversiones, la infraestructura, los organismos públicos y la construcción de la agenda política.
Lo que ocurre en Buenos Aires suele presentarse como un problema nacional. Lo que sucede en las provincias, en cambio, muchas veces queda reducido a una noticia local.
Una deuda todavía vigente
Artigas no discutía solamente quién debía gobernar. Planteaba cómo debía repartirse el poder.
Su derrota consolidó un modelo en el que Buenos Aires mantuvo una ventaja política y económica sobre el resto del territorio.
La organización federal quedó escrita en las instituciones, pero la disputa por los recursos, las decisiones y la representación continúa.
La historia de Artigas no es solo una discusión sobre el pasado. Es una forma de entender por qué, dos siglos después, las provincias todavía reclaman que la Argentina deje de mirar únicamente hacia Buenos Aires.


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