
Posición

Durante la semana que se inicia hoy delibera la Asamblea Mundial de la Salud, en cuyo marco se debe definir la decisión del gobierno argentino de abandonar la OMS siguiendo el alineamiento político con Donald Trump. No hay antecedentes diplomáticos al respecto, dado que el único país que tiene esa dispensa es Estados Unidos, que la planteó al momento de adherir.
La Argentina ingresó a la Organización Mundial de la Salud en 1948 mediante la ley 13.211 y, por lo tanto, especialistas sostienen que sólo el Congreso puede definir una eventual salida. De allí que la pretensión libertaria de que el país abandone el organismo internacional cae en un vacío, cuya definición el Comité Ejecutivo -cuyo director es el biólogo, diplomático y político etíopeTedros Ghebreyesus- trasladó la a la Asamblea General, que este año preside la República Dominicana.
A las dudas legales se suma en este caso el tema central que tratará el encuentro, que es el tratado internacional de pandemias para "mejorar la coordinación" ante futuras crisis sanitarias, como la del hantavirus o el brote de ébola en la República Democrática del Congo. Las circunstancias sobre las alertas sanitarias globales no son propicias para incluir precisamente a este país entre las naciones que debieran tomar distancia de un organismo como la Organización Mundial de la Salud.
Ello profundiza el cuestionamiento sobre el planteo de la Argentina y da más cuerpo a la resistencia que se expresa en la posición contenida en un documento que se llevó a la Asamblea que básicamente expresa que “romper el vínculo con la OMS no fortalece ninguna soberanía. Debilita la capacidad del Estado para garantizar derechos”
Luego que en marzo pasado el Ejecutivo argentino formalizara el pedido de egreso, instruyó a los embajadores a gestionar apoyo internacional para la retirada y a solicitar "comprensión" a otros países. Frente a esa decisión, la Fesprosa, la federación que sindicalmente representa a profesionales de la salud, tomó la iniciativa de denunciar ante el organismo que la decisión de Javier Milei "no representa al pueblo argentino". Convocó los apoyos que se volcaron en el documento que se llevó a Suiza, incluyendo al de APSADES, la asociación salteña que encabeza el médico Federico Ocaranza.
Puesta en el centro de la atención ciudadana, vale subrayar las razones de la oposición de la comunidad médica, científica y de organizaciones sociales que no tuvieron la oportunidad de participar en consultas o debates sobre la decisión, que el propio titular de la OMS exhortó públicamente al gobierno argentino a suspender por la crisis sanitaria vinculada al hantavirus. Abandonar la Organización Mundial de la Salud "compromete seriamente la capacidad del país para proteger la salud de su población", se advierte en el documento, en el que se denuncia que la ruptura forma parte de "un proceso más amplio de debilitamiento de la salud pública y desarticulación de capacidades técnicas construidas durante décadas".
Más allá de lo que en esta semana se resuelva, hay una parte de la Argentina que está convencida que la cooperación internacional salva vidas y esa es la razón por la que esta política del gobierno de La Libertad Avanza no tiene el apoyo de la comunidad sanitaria.
El resto de la sociedad también debe asumir una posición comprometiéndose a comprender de qué se trata.
Salta, 17 de mayo de 2026








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