
Miguel Ragone, a 50 años de su desaparición: el gobernador en medio de la interna del peronismo

Este 11 de marzo se cumplen 50 años del secuestro y la desaparición del exgobernador de Salta Miguel Ragone, uno de los casos más emblemáticos de violencia política previa al golpe militar de 1976. En ese marco, el historiador Nicolás Gana analizó el contexto histórico en el que se desarrolló su gestión y las tensiones internas que atravesaba el peronismo en los años 70.
Según explicó, el gobierno de Ragone se inscribe en uno de los períodos más convulsionados de la historia política argentina, marcado por disputas ideológicas dentro del propio movimiento peronista.
Gana recordó que el ascenso de Ragone al poder provincial se produjo tras el llamado a elecciones del entonces dictador Alejandro Agustín Lanusse, en el marco de la apertura política que permitió el retorno del peronismo.
En 1973, Héctor Cámpora ganó la presidencia y en la misma lista Miguel Ragone fue elegido gobernador de Salta, ambos con una amplia victoria electoral.
Ese escenario coincidió con el regreso de Juan Domingo Perón al país y con el inicio de fuertes disputas internas dentro del movimiento justicialista. “Empiezan fuertes problemas internos en el peronismo entre la tendencia, la juventud y sectores más radicalizados, frente a la vieja guardia sindical más ortodoxa”, explicó el historiador.
Durante esos años, el peronismo se vio atravesado por una creciente confrontación entre sectores de izquierda y de derecha, una disputa que derivó en episodios de violencia política.
Uno de los momentos más significativos ocurrió el 1 de mayo de 1974, cuando Perón enfrentó públicamente a la organización Montoneros durante un acto en Plaza de Mayo. “Ese conflicto termina profundizando el enfrentamiento entre el peronismo más ortodoxo y los sectores de la juventud que tenían lecturas más radicalizadas”, indicó Gana.
Tras la muerte de Perón el 1 de julio de 1974, asumió la presidencia María Estela Martínez de Perón, en un contexto de creciente violencia política y persecuciones internas.
En ese marco, Ragone quedó atrapado en las disputas internas del peronismo. Según explicó el historiador, su figura resulta difícil de encasillar en un perfil ideológico único. “Es difícil encuadrar a Ragone en un perfil ideológico estático. Era muy fiel a un peronismo ortodoxo, pero también tenía vínculos con sectores de la juventud peronista”, explicó.
El gobernador contó con apoyo de sectores ligados a Montoneros y a la denominada “tendencia revolucionaria”, aunque al mismo tiempo se respaldó en dirigentes más conservadores del peronismo salteño. Entre ellos se encontraba Roberto Romero Cornejo Linares, quien fue electo senador nacional en la misma fórmula. Según Gana, ese armado político mixto reflejaba las complejidades del momento histórico.
El historiador explicó que, tras la muerte de Perón, muchos dirigentes peronistas intentaron mostrar lealtad al gobierno de Isabel Perón para sobrevivir políticamente en medio de las purgas internas que atravesaba el movimiento.
Ragone se pronunció públicamente a favor de la presidenta, pero evitó condenar a Montoneros, una decisión que, según Gana, le generó fuertes conflictos con sectores del peronismo más alineados con el gobierno nacional. “Lo que no hace es condenar a Montoneros y eso se lo cobran muy caro los sectores isabelistas”, afirmó.
El 11 de marzo de 1976, pocos días antes del golpe militar, Ragone fue secuestrado en la ciudad de Salta y permanece desaparecido, en un hecho que se convirtió en uno de los símbolos de la violencia política de la época.




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