
Mensajes

La bendición Urbi et Orbi -impartida este jueves- fue el momento más alto de la celebración y contuvo en su texto una descripción de los problemas más importantes que sufre la humanidad en el planeta. Sobrevoló la esperanza, porque se expuso que si cada uno, a todos los niveles, en lugar de acusar a los demás, reconociera ante todo sus propias faltas y pidiera perdón a Dios, y al mismo tiempo se pusiera en el lugar de quienes sufren, fuera solidario con los más débiles y oprimidos, entonces el mundo cambiaría.
En su primer mensaje navideño, el Papa León XI pidió por la paz y la caridad para resolver la tragedia que vive buena parte de la población mundial. Guerras, hambrunas, pobreza y otras miserias fueron marcadas como consecuencia de la ambición, de la injusticia, la inestabilidad política, la persecución religiosa y el terrorismo. Sumó los desastres naturales, en los que no es ajena la mano del hombre.
Tuvo un párrafo especial para América Latina. Pidió a Dios que inspire a quienes tienen responsabilidades políticas para que, al enfrentar los numerosos desafíos, se le dé espacio al diálogo por el bien común.
Seguramente el Sumo Pontífice sabe de gobiernos que no se muestran abiertos a estos encuentros, como el de la Argentina, país en el que parece se ha perdido la práctica de la visita de la conducción de la Conferencia Episcopal llevando el saludo navideño al Presidente de la Nación. Javier Milei, que mantuvo reuniones con los principales referentes de otros credos -actitud que debe valorarse- no respondió en 2024 al pedido de audiencia de la representación de la Iglesia Católica. De allí que este año, los obispos argentinos le enviaron por carta el tradicional saludo y, en este caso, el mandatario les respondió la misiva.
En su nota, los prelados renovaban “el anhelo de una paz social sólida, fundada en el cuidado de cada persona y especialmente de quienes atraviesan mayores fragilidades: los pobres, los trabajadores que sostienen día a día la vida del país y los ancianos cuya sabiduría y experiencia necesitamos valorar y acompañar". También señalaron la disposición para contribuir, “desde la misión que la Iglesia desarrolla en el ancho territorio de la patria, a toda instancia que favorezca el bienestar integral del pueblo".
La respuesta presidencial fue formal. El mandatario valoró la disposición de la Iglesia a contribuir al bienestar integral del pueblo argentino, comprometiéndose a esa tarea a través de un diálogo respetuoso y fecundo con todas las instituciones, en el marco del Estado de Derecho. La Iglesia Católica Argentina, desde siempre, fue una institución dominante y condicionante, rol que pareciera se está desdibujando.
En su mensaje al pueblo, transmitido a través de sus redes, el mandatario usó la celebración religiosa para destacar los logros de su gestión en materia económica, seguridad y relaciones internacionales. Exhortó a ajustarse los cinturones porque se va a avanzar en el Congreso con reformas estructurales.
El pueblo argentino, en tanto, recibió la bendición de la Iglesia y su pedido de «ser más hermanos, más capaces de entendernos, de dialogar y de servirnos».
De lo que se trata, en definitiva, es de crecer en fraternidad y construir una sociedad más solidaria. A ese fin debe servir lo que se dice.
Salta, 26 de diciembre de 2025






La política exterior argentina: entre los intereses nacionales y las lealtades ideológicas


Milei dio marcha atrás con el feriado: no habrá recibimiento oficial para la Selección




