
Puentes

El oficialismo entiende que la reforma legislativa se va a decidir en función de la adhesión o rechazo que genera la administración en funciones. Es lo que le da sentido a las elecciones de medio tiempo, que son una oportunidad para que la ciudadanía tome posición ante los resultados de la primera parte de un mandato.
La distancia que la sociedad ha tendido con la política perturba ese propósito y obliga a los partidos a extremar sus acciones para lograr sus objetivos. Es que no solo deben confrontar con la abulia ciudadana frente a los comicios sino con el aprovechamiento que el Ejecutivo provincial hace de su facultad de convocatoria, disponiendo la fecha de acuerdo a sus intereses. Es así que los electos el 11 de mayo próximo asumirán sus funciones a fines de noviembre, en el caso de los legisladores provinciales.
De todas maneras no alcanza para controlar una realidad compleja y agravada por decisiones que no son de su incumbencia. La administración nacional de la Libertad Avanza está generando un marco macroeconómico negativo y factores externos suman dificultades que van provocando condiciones que justifican una creciente conflictividad social.
Los esfuerzos del gobernador Gustavo Sáenz por mostrar una gestión eficiente para resolver los problemas estructurales a través de obra pública y mejores servicios, dejan en evidencia que no hay capacidad local para contribuir a esos propósitos. Un ejemplo fue expuesto por el propio ministro de Infraestructura, Sergio Camacho, quien reconoció que para mejorar el acceso a la capital salteña se requiere una inversión de unos 50 millones de dólares, sin hablar de recuperar una sesión de jurisdicción a la que se renunció. Por otro lado, el funcionario sostuvo su desconfianza sobre el cumplimiento de un convenio suscripto hace casi un año atrás para llevar adelante obras que estaban en marcha y que son impostergables pero fueron paralizadas por decisión de la presidencia de Javier Milei.
La actividad privada, tributaria de recursos al fisco provincial, también atraviesa problemas derivados de nuevas condiciones de mercado en el país y el mundo. La zona norte de la Provincia es una muestra palmaria de que los cambios no suelen favorecerla.
El departamento San Martín ve decaer los vestigios de su otrora poderosa producción hidrocarburífera, el de Orán asiste a la pérdida de fuentes de trabajo por los cambios que impone el avance tecnológico en el diseño de la principal industria de la zona, que es la azucarera. Este retroceso se agrava porque se complica el comercio fronterizo ante las políticas monetarias vigentes.
En tanto, la matriz productiva diseñada por el saencismo tambalea ante la dinámica de la minería, erigida como eje transformador. Su ciclo actual explica una caída de un 60% de la actividad, aunque se refuerzan expectativas por otros proyectos pero para otros momentos.
Seguramente no son temas para los debates de candidatos pero sirven para revertir la tendencia de la campaña, de sostenerse en eslóganes superficiales pero efectistas.
También pueden contribuir a tender puentes entre distintos sectores para defender los intereses provinciales más allá de proyectos que hasta ahora no han mostrado resultados.
Salta, 24 de abril de 2023








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