La "crítica" situación de los productores yerbateros llegó a The Economist

El semanario publicó que las reformas liberales de Javier Milei están perjudicando a los productores de yerba mate, mientras la CNN reflejó opiniones de productores yerbateros misioneros

El Mundo18/02/2025

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Con el foco puesto en la desregulación del mercado yerbatero aplicada por el presidente Javier Milei, dos de los medios más importantes de habla inglesa hacen foco en el oro verde misionero.

El más reciente fue The Economist que publicó un artículo titulado “Las reformas liberales de Javier Milei están perjudicando a los productores de yerba mate”, en tanto días atrás CNN publicó el siguiente informe. “No sé cómo haré para comer”: los trabajadores detrás del mate, la bebida nacional argentina, sufren con las reformas de Milei.

Son muchos los argentinos que toman mate diariamente. Esa infusión levemente amarga se hace con las hojas del Ilex Paraguariensis, más conocida como la planta de yerba mate, que en la Argentina es cultivada por unos 13.000 pequeños productores en unas 230.000 hectáreas, mayormente en la provincia de Misiones.

El presidente argentino Javier Milei desreguló la industria yerbatera en diciembre de 2023 y terminó con el poder de fijar un precio mínimo para el producto que hasta entonces tenía el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

ruta nacional 51Ruta 51 cortada por sedimentos

Ahora, los productores yerbateros están en problemas: en términos reales, el precio de sus cosechas se desplomó más de un 50%. “No cubrimos ni los costos”, dice la productora yerbatera María Ferreira, sentada al costado de una ruta de Misiones, que junto a otros colegas argumenta que ahora están a merced de lo que quieran pagarles los 10 molinos que concentran más del 70% de la molienda, empaquetado y distribución del producto.

Qué es la desregulación

La desregulación impulsada por Milei eliminó el control estatal sobre el precio de la yerba mate, lo que dejo el mercado en manos de la oferta y la demanda. 

No es la primera vez que les pasa. El sector estuvo regulado durante casi 60 años, hasta que en 1991 el entonces presidente Carlos Menem disolvió la comisión que establecía límites a las superficies plantadas. La consecuente sobreproducción de yerba marcó el abrupto desplome de su precio durante la década siguiente.

En 2002, los productores protestaron bloqueando las rutas con sus tractores, y el 2002 volvieron las regulaciones, con la creación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

Los 12 directores del organismo, provenientes de los diferentes eslabones de la cadena de producción, acordaban y establecían un precio mínimo a pagarles a los yerbateros. En caso de desacuerdo, intervenía el gobierno nacional como árbitro. Esos precios “artificialmente altos”, según el economista misionero Gerardo Alonso Schwarz, desencadenaron nuevamente un “exceso de plantado”.

En los últimos años, el INYM había comenzado a poner restricciones a la superficie a plantar. “La realidad es que el ente regulador que podría haber controlado esos ciclos no lo hizo”, apunta Schwarz.

El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, ha celebrado la baja del precio que pagan hoy los argentinos por su infusión favorita, que en noviembre fue un 30% más bajo en términos reales que un año antes. Los líderes del sector atribuyen un 50% de esa reducción del precio que han sufrido algunos productores a una mejora del clima para el plantado y al crecimiento del mercado negro del producto.

ef66739e-b41d-4ab2-a6cd-9d3831477097_16-9-discover-aspect-ratio_default_0“Te puede traer un quilombo judicial”: el momento de la entrevista a Milei que se filtró

“Muchos yerbateros no quieren pagar impuestos, así que les venden su producción a otros que les pagan menos”, dice Victoria Szychowski, responsable de la marca de yerba Amanda.

El Gobierno celebra la baja del precio de la yerba, pero productores alertan sobre el impacto del mercado negro y las dificultades para sostener la actividad.

María Soledad Fracalossi, del INYM, alienta a los productores de yerba mate a diversificar sus cosechas. Aunque un tribunal federal ordenó la suspensión de las medidas desregulatorias de Milei respecto de la yerba mate, Fracalossi dice que el INYM no puede fijar precios mínimos hasta que sean nombrados todos los miembros de su directorio. El presidente del organismo es designado por el gobierno nacional, y todavía no lo ha hecho.

Curiosamente, y aunque están molestos por la situación, muchos productores yerbateros no guardan resentimiento hacia Milei, porque sus recortes presupuestarios han ayudado a la Argentina a reducir drásticamente sus niveles de inflación. Jorge Lizznienz, segunda generación de yerbateros, dice que el presidente libertario les dio esperanza a los argentinos. En cuando a la yerba mate, sin embargo, Lizznienz aventura que “el presidente de nuestro país está muy mal asesorado”.

ruta nacional 51Estado de las rutas en Salta: hoy, 18 de febrero

Sonia Lemos no sabe cómo hará para poner comida en la mesa hasta la próxima cosecha, dentro de casi dos meses. Lemos, de 42 años, es una trabajadora temporaria del norte de Argentina. Seis meses al año cosecha yerba, las hojas de un arbusto nativo de América del Sur que son la base de la bebida nacional de Argentina, el mate.

Pocas bebidas impregnan el estilo de vida argentino como el mate, una infusión de hojas secas de yerba que debe beberse lentamente y, lo más importante, compartirse con amigos o familiares. Cuando la Selección Argentina viajó a la Copa Mundial de Fútbol de 2022 en Qatar, The New York Times informó que llevaban consigo más de 500 kilogramos de yerba mate para el torneo de un mes de duración.

Tomar mate, una actividad social con una dosis de cafeína, se remonta a la época precolombina, cuando las hojas se recolectaban a mano de la misma manera que lo ha estado haciendo Lemos durante los últimos 30 años.

“Cuando yo era niña, éramos pobres. Mi mamá y mi papá también eran trabajadores agrícolas y yo dejé la escuela a los 12 años y me uní a ellos”, le dijo a CNN. Es una historia común en Misiones, donde se produce la gran mayoría de la producción de yerba mate.

Es un trabajo duro, pero Lemos pinta una imagen positiva de ello. Si bien su familia nunca se hizo rica, sí soñó con enviar a sus cuatro hijos a la escuela para que encontraran una vida mejor.

La industria de la yerba mate en Argentina, un negocio que era altamente regulado en el que el gobierno central establecía los precios y subsidiaba la producción, es uno de los varios sectores que se preparan para una tormenta desde la elección del presidente liberal libertario, Javier Milei.

Mientras que Milei está abordando múltiples frentes para tratar de cambiar a Argentina lo antes posible, para Lemos las medidas han traído un final abrupto a la intercosecha, el apoyo financiero del Gobierno para los trabajadores estacionales en los períodos en los que no hay cosecha agrícola. Esa reforma se produce al mismo tiempo que el aumento del costo de vida ha consumido los modestos ahorros de Lemos, y Argentina enfrenta la tasa de inflación más alta del mundo.

“Recibí la intercosecha hasta diciembre, 64.000 pesos argentinos (US$ 78) al mes. Luego, en enero, me dijeron que no la cobraríamos”, dijo a CNN.

“La cosecha no comenzará hasta abril. Hasta entonces, no sé qué hacer y no sé cómo comeré”. Lemos es una de las muchas argentinas y argentinos que miran con ansiedad el futuro. Hace unos meses ella y decenas de miles más salieron a las calles de Buenos Aires y otras ciudades argentinas para protestar contra un megaproyecto de ley de reformas respaldado por Milei (Decreto de Necesidad y Urgencia). Fue una manifestación histórica: la primera vez que un nuevo presidente se enfrentaba a una huelga general a menos de dos meses después de asumir el cargo.

Popular para algunos

Aun así, las acciones de Milei siguen siendo populares para muchos argentinos. Según una encuesta reciente de la Universidad de San Andrés en Buenos Aires, el 42% de la población apoya las reformas, mientras que el 51% se opone.

La industria del mate a menudo es considerada ineficiente y excesivamente burocrática. Hasta ahora, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) de Argentina regulaba las cosechas, las importaciones y las exportaciones, y fijaba precios mínimos para la hoja seca, a diferencia de los precios de la mayoría de los demás productos agrícolas como el azúcar, la soja o el café, que flotan libremente.

Entre las reformas propuestas por Milei estuvieron la suspensión de la intercosecha, pagada a los trabajadores temporarios registrados en el INYM, que ya entró en vigor. Según el INYM, en Misiones hay unos 15.000 tareferos que tienen derecho a recibir el beneficio por temporada muerta (de septiembre a abril), aunque no está claro cuántos han visto suspendido su beneficio.

CNN preguntó al Ministerio de Trabajo argentino sobre la intercosecha, pero aún no obtuvo respuesta. Milei también despojó al instituto del poder de fijar los precios de la yerba mate.

Los aliados de Milei, como el político local (ex senador Pro) Humberto Schiavoni, dicen que recortar las regulaciones en el mercado de mate aumentará la producción y permitirá a los productores fijar el precio que consideren más justo. En lugar de fijar los precios, el INYM se convertiría en un grupo de presión como hay otros grupos de productores agrícolas, como la asociación de viticultores.

Pero el expresidente interino de INYM, Jonás Petterson, sostiene que la desregulación sólo favorecerá a un puñado de grandes corporaciones que podrán fijar los precios en detrimento de los pequeños productores. En una entrevista con CNN, Petterson argumentó que, sin los controles del Instituto, los trabajadores temporarios como Lemos se quedarían solos negociando sus salarios con los grandes productores, mientras que una reforma agraria propuesta por Milei para favorecer la inversión extranjera sólo abriría la producción rural a los conglomerados de la industria agroindustrial internacional.

“El instituto garantiza la sostenibilidad de la industria, mientras que el DNU se centra en la competitividad y la rentabilidad”, dijo Petterson a CNN. “Pero no queremos competir, queremos cooperar y ser sostenibles a largo plazo”.

Con información de MDZ

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