Opinión Juan Manuel Urtubey 10/02/2025

Organización Mundial de la Salud

El presidente de la Nación avanza a paso sostenido en su misión de destruir el Estado, tal como pregona insistentemente.

Esta vez la tarea de destrucción toma a una de las áreas fundamentales del gobierno, la Salud.

El gobierno anunció que nuestro país se va de la Organización Mundial de la Salud. 

Sí, la Argentina de los premios nobel, la de Houssay, Leloir y Milstein. También la Argentina de Favaloro, ha comunicado que abandona la Organización Mundial de la Salud.

Qué es la Organización Mundial de la Salud? Conocida con las siglas OMS. Es la agencia de salud especializada de la Organización de las Naciones Unidas y tiene el mandato de coordinar la respuesta mundial a las amenazas sanitarias globales. También proporciona asistencia técnica a países más pobres, ayuda a distribuir vacunas, suministros y tratamientos escasos y establece pautas para cientos de condiciones de salud, incluyendo la salud mental y el cáncer.

Salir de la OMS para un país implica estar fuera de las políticas sanitarias globales, marcos regulatorios y el Reglamento Sanitario Internacional, la preparación coordinada para pandemias, las innovaciones; también, ser parte de la agenda sanitaria mundial con alguna influencia mínima.

La decisión del gobierno de abandonar la Organización Mundial de la Salud va en línea con los postulados de los nacionalismos de ultra derecha que reniegan de estar “sometidos” a organismos multilaterales.  

La Organización Mundial de la Salud es un organismo de coordinación y cooperación, no impone ninguna política, es absurdo justificar la medida del gobierno en cómo fue el accionar del gobierno argentino durante la reciente pandemia de coronavirus. 

Si vamos a la cuestión operativa, la prestación efectiva de la salud pública en Argentina es ejercida por las provincias que no fueron ni siquiera consultadas antes del anuncio oficial. El Consejo Federal de Salud, integrado por los ministros de salud de las provincias jamás discutió esta decisión.

Dejando pasar la inadecuada concepción del Poder Ejecutivo Nacional que confunde intencionadamente Estado y gobierno, lo más grave es que se arroga facultades que no le corresponden. 

La Constitución Nacional establece expresamente que es el Congreso de la Nación el que debe aprobar o desechar los tratados internacionales. Cualquier decisión unilateral del Poder Ejecutivo Nacional es inválida y profundiza el pantanoso camino autocrático por el que transita el gobierno. 

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