Intercambio
La capital de Misiones fue el escenario de la vigésimo cuarta asamblea de los gobernadores del Norte Grande. La extensa agenda de temas para acordar acciones en común fue un pretexto para avanzar en el tratamiento de uno que es excluyente: las elecciones del próximo año, en las que buena parte de los mandatarios buscarán repetir mandato. También lo intentará el presidente Javier Milei, que está obligado a armar alianzas con estructuras políticas que en ese juego tienen experiencia, cuestión que les puede jugar a favor en algunos aspectos o en contra, en muchos otros.
Los objetivos aparentemente son coincidentes pero surgen contradicciones al momento de ejecutar acciones en ese sentido. La primera decisión es si los comicios nacionales y provinciales serán concurrentes, cuestión que en el NOA y NEA está resuelta a favor del desdoblamiento. Cabe recordar que precisamente la primera provincia que formalizó una convocatoria fue Tucumán, que realizará sus elecciones el 9 de mayo.
Es una decisión ordenadora porque dará tiempo a que los protagonistas de la política argentina lleguen a su compulsa en las mejores condiciones posibles, en un marco económico social de crisis. Los gobernadores tienen determinado cuáles son los flancos débiles de su gestión que deben corregir; son los planteos que vienen negociando con las autoridades nacionales, desde 2024, con resultados variados. En buena parte de los casos, el diálogo fue bilateral con el Ejecutivo nacional .
Al menos el norte, esta vez ha resuelto llevar en conjunto la gestión para resolver los problemas. Los puntos que se determinaron como comunes están vinculados con infraestructura, energía, financiamiento y desarrollo regional. En la asamblea que se efectuó en Posadas, a la que se invitó al Jefe de Gabinete de la Nación, Diego Santilli, participaron ocho de los 10 gobernadores de la región. La ausencia de Gildo Insfrán, de Formosa y de Ricardo Quintela, de La Rioja, no sorprendió y sus pares hablaron en su nombre.
Según la información recogida, fue notorio el protagonismo del gobernador Gustavo Sáenz, quien endureció su discurso para reclamar por el estado de las economías regionales, corporizando en los problemas de la producción yerbatera y de bananas, las dificultades consecuentes con el desconocimiento que hay sobre la naturaleza de estas actividades en los despachos de la Casa Rosada. Acusó que la agenda de las provincias “no siempre es la agenda del Gobierno nacional y del Gran Buenos Aires y Capital Federal” y demandó que los funcionarios nacionales conozcan de primera mano la realidad del interior. Cuestionó el estado de las rutas nacionales, insistió en que los recursos destinados a su mantenimiento no llegan a las provincias y criticó el reparto “discrecional” de fondos que hace el gobierno central.
La posición asumida por los gobernadores vaciaron de contenido el relato del Jefe de Gabinete quien, públicamente, había asegurado que casi el 90% de los reclamos provinciales está resuelto. Sólo quedó en pie la instrucción que recibió para este tiempo, que es la de sostener el diálogo con los mandatarios y transformar los pedidos en soluciones concretas. Volvió a la cúspide de la política nacional con la advertencia de que si no hay subsidio para zona cálida no habrá apoyo a la reforma de zona fría. Tampoco habrá avance en la reforma electoral si no se transparenta el manejo de fondos fiduciarios.
En el intercambio, la primera ronda no fortaleció la debilitada posición del presidente libertario pero estrechó el margen de negociación de los gobernadores.
Salta, 13 de agosto de 2026