Regionalización

Opinion 06 de septiembre de 2021
Transcurren los últimos cinco días de la campaña electoral de las PASO del 12 de setiembre. La realidad nacional y provincial muestra que le faltó contenido y se redujo a un compendio de consignas que no alcanzan ni para identificar un ideario de cada sector político.
industria-empleojpg

En un tiempo de protestas y reclamos sociales puntuales y de demandas de medidas para la sostenibilidad del sistema económico, las propuestas de quienes encaran la primera puja para llegar al Congreso no han mostrado señales concretas respecto de la tarea a desarrollar desde las bancas para su solución. Sí ha quedado expuesta una puja por el poder político a secas, sin otra finalidad que un supuesto bien común como propósito.

Es así que uno de los principales protagonistas de esta campaña, el propio Presidente de la Nación, busca el voto descartando cualquier alternativa que no sea la que el grupo político que representa ha construido. Alberto Fernández llamó a una "reflexión colectiva" sobre la necesidad de empezar a construir en unidad un mejor futuro tras la pandemia. Reconoció sólo dos modelos de país a los que ubicó en posiciones claramente contrapuesta porque miran los problemas del pueblo de modo diferente. De esa manera, se centró en la puja entre dos sectores que marginan una amplia franja del  pensamiento político de la ciudadanía argentina.

Además, el planteo de una campaña electoral sobre esos lineamientos –a los que el principal grupo opositor también sigue- no da respuestas a las preocupaciones que  muestra la población, desde aquella que pretende contar con servicios básicos -como el agua- a los sectores que reclaman acompañamiento del Estado para mantener en funcionamiento el aparato productivo y sostener las fuentes de trabajo.

Por ello es que no pasó desapercibido el movimiento que vienen realizado las diez uniones industriales que integran UNINOA, en representación de las provincias que pertenecen al Norte Grande. Las entidades que nuclean a los empresarios del sector han asumido que si no suman sus esfuerzos, no superarán las profundas asimetrías que han llevado a que la región sea la más pobre del país. 

En el convencimiento que solo una reparación histórica podrá ayudar al norte del país, desde el sector privado se está mostrando el camino que la política debe transitar y que hasta ahora ha sido eludido. La representación parlamentaria, que en dos Cámaras llevan la voz del pueblo y de las provincias como estados preexistentes, no ha podido superar el mezquino espacio de pertenencia a un bloque político. 

Con motivo de la celebración del Día de la Industria, las entidades que representan a los empresarios del sector, se reunieron en Santiago del Estero y obtuvieron el compromiso de gobernadores de la región para que contribuyan a consolidar el carácter federal del sector productivo. Si no es con esa concepción, el país nunca será equilibrado y seguirá avanzando con un modelo macrocefálico. 

No se desconocen las prioridades y necesidades de cada provincia en materia de infraestructura, agenda laboral, financiamiento productivo y transporte para desplegar todo su potencial. Los recursos que estas diez provincias tienen sirven a sostener el crecimiento de otras regiones del país pero no generan el desarrollo propio porque la desigualdad es centenaria y su dirigencia no ha mostrado la capacidad para corregirla.

Ese es el dato y la reflexión que debieran hacer los norteños al momento de decidir a quienes llevarán al Congreso, el ámbito donde se debate el futuro del país. Si no hay un acuerdo regional para esa representación, no habrá la compensación que el Norte se merece. 

Salta, 06 de setiembre de 2021

 

Te puede interesar