
Confluencia

La semana cierra con dos hechos muy significativos, que son la ratificación que la tensión -propia del tiempo de campaña- puede convertirse en violencia, que impida la construcción de consensos imprescindibles para encarar las reformas que produzcan impostergables cambios estructurales. En la semana que cierra hoy se ha puesto en marcha el Consejo de Mayo, un ámbito multisectorial que debe trabajar en propuestas que serán giradas al Parlamento pero ese avance no tuvo reflejo en la compleja estructura de la política.
La administración que propone esos cambios, no manifiesta el espíritu acuerdista que demanda el debate de las reformas que impulsa. Una visión maniqueísta de la realidad no sirve en esta instancia, en la que se debe buscar un trabajo conjunto de todos los sectores para revertir guarismos preocupantes que dan cuenta que la crisis económica y social no ha sido impactada aun con los logros de una gestión que está llegando a su primer medio tiempo.
El líder del proceso de cambio, el presidente Javier Milei, ratificó este jueves las bases de su gestión y lo hizo en términos bélicos. “El enemigo ha sido identificado y los términos de la batalla han sido definidos”, dijo en el lanzamiento de la campaña de La Libertad Avanza en la Provincia de Buenos Aires de cara a las elecciones del 7 de septiembre en ese distrito.
Con un discurso plagado de obscenidades, reconoció como principal oposición al kirchnerismo, al que se refirió como un mal al que hay que destruir. Con fuertes términos ratificó su confrontación con un Estado que busque la igualdad. "Agrandar el estado nos hace más pobres", aseguró y definió al ajuste como “el Estado presente”.
A los insultos reiteró definiciones como que "La justicia social es injusta".
En contraposición, la calificación de mentiroso que una senadora peronista de Tierra del Fuego le adjudicó al Jefe de Gabinete molestó en grado extremo al funcionario que abandonó el informe de gestión que brindaba en la Cámara alta. Esa actitud frustró el tratamiento que se estaba dando a distintos aspectos de la situación del país, caracterizada por severas dificultades. Los legisladores reclamaron la atención sobre esas cuestiones y Guillermo Francos requirió que se comprenda que la gravedad es tal que no se pueden demandar soluciones inmediatas y mucho menos simultáneas a problemas tan profundos como variados.
El trámite que tomó el debate concluyó de manera indebida, por la actitud de ambos protagonistas. Pero fue solo una muestra más del estado de descomposición que está alcanzando la práctica política, frente a una población que está dando muestras de impaciencia, que se expresa en un creciente estado de movilización.
Por delante hay un un estrecho tramo para llegar a resolver estos desajustes de los vínculos políticos por medio de las urnas. Si se está manifestando imprescindible la conformación de un espacio de confluencia, que amortigüe los excesos de quienes pujan por el poder, porque lo quieren recuperar o pretenden expandirlo, según de qué lado se encuentren.
Es que en el medio queda una sociedad demandante desde sus carencias.







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