Oleada de protestas y disturbios en los Países Bajos contra el nuevo confinamiento

El Mundo 26 de enero de 2021
Graves disturbios y saqueos han estallado en varias ciudades de los Países Bajos durante las últimas tres noches, protagonizados por manifestantes que se niegan a aceptar la imposición del toque de queda.
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El Gobierno holandés ha utilizado esta medida por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial lo que ha dado lugar a disturbios, entre enfrentamientos de manifestantes con la Policía y actos de vandalismo contra comercios.

Una comisaria de la ciudad de Rotterdam, uno de los principales epicentros de los disturbios, ha sido apedreada y por poco incendiada, han atacado con piedras y fuegos artificiales a los agentes despleglados en las calles, han saqueado varias tiendas entre ellas un supermercado y han sido dañadados numerosos vehículos. Los manifestantes, en su mayoría jóvenes negacionistas del coronavirus y seguidores radicales de equipos de fútbol, según ha confirmado la Policía, protestan contra las restricciones impuestas de sábado para domingo por las autoridades para frenar la curva de contagios que ha provocado la tercera ola del Covid-19.

En la tercera noche de violencia, las fuerzas de seguridad han detenido a, al menos, 150 personas. Los disturbios se han sucedido en varias ciudades del país, si bien han tenido su epicentro en la capital, Ámsterdam, pero se han expandido a La Haya y Rotterdam. En esta última, la Policía ha señalado además a través de un comunicado que un agente ha resultado herido durante los incidentes.

«Se desató el infierno»

La policía antidisturbios intervino el lunes por la noche por tercera vez desde que se decretó esta medida destinada a tratar de contener la propagación del coronavirus. El jefe de la Policía, Willem Woelders, ha declarado esta mañana en una emisora de radio que a partir de las 19.30 horas de este lunes en muchas partes del país «se desató el infierno». Concretamente, en Haarlem y Rotterdam, la policía usó gas lacrimógeno para disolver a la multitud, mientras que en Amersfoort, los manifestantes atacaron a los agentes con cohetes y fuegos artificiales a la Policía. En Den Bosch, un grupo de 150 jóvenes se había reunido desafiando el toque de queda de las 21.00 horas y acabaron saqueando un supermercado.

El primer ministro en funciones, Mark Rutte, dijo que la violencia es «inaceptable» cuando «el 99% de los holandeses están cumpliendo con las reglas de confinamiento», incluido el toque de queda. Para Rutte, las escenas de vandalismo en Amsterdam y Eindhoven no se pueden tolerar. «La gente tiene razón al preguntarse qué tienen en la cabeza los alborotadores. Esto no tiene nada que ver con protestar: es violencia criminal y así es como la trataremos».

Ayer el alcalde de Rotterdam, Ahmed Aboutaleb, tildó a los participantes en las protestas de «ladrones sin vergüenza», mientras que el alcalde de Hertogenbosch, Jack Mikkers, denunció un «inimaginable rastro de destrucción». Las autoridades han descrito los incidentes como los peores en 40 años.

Bloqueo a los bomberos

El jefe de la Policía de Rotterdam, Fred Westerbeke, ha denunciado además que los participantes en los disturbios evitaron en un primer momento que los bomberos actuaran para atender a varias personas que necesitaban ayuda, incluidas una niña con discapacidad y un anciano. «Son ejemplos muy graves», ha relatado. Westerbeke ha resaltado que la Policía logró controlar «rápidamente» la situación en varios puntos de la ciudad, si bien ha reconocido que en Rotterdam Sur «se convirtió inmediatamente en algo tan grande y violento que no se pudo controlar de forma rápida».

El toque de queda impuesto recientemente entró en vigor la noche del sábado al domingo y obliga a los ciudadanos, bajo penas que rondan los 95 euros, a permanecer en sus hogares entre las 21.00 y 4.30 horas del día siguiente.

Westerbek avisó de que las autoridades tratarán «la violencia criminal como tal», antes de defender la labor de la Policía. Por último, resaltó que las restricciones contra el coronavirus «no se adoptan por diversión». «Debemos ganar esa batalla, solo entonces recuperaremos nuestra libertad», zanjó.

ABC

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