Masacre de Gallinato: cuerpos dinamitados segurían ocultos en el cementerio de la Santa Cruz

Se cumplen 50 años de la noche en que patotas enmascaradas de la dictadura secuestraron a militantes peronistas que tenían relación con la UNSa.
Judiciales24/09/2026 Melina Sola

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Las víctimas fueron Silvia Benjamina Aramayo, Gemma Ana María Fernández Arcieri de Gamboa, Héctor Domingo “Guilo” Gamboa, Daniel Loto Zurita, Carlos Estanislao Figueroa Rojas y Martín Miguel Cobos.

Los hechos ocurrieron la noche entre el 24 y 25 de septiembre de 1976 en Salta capital. Algunos de los secuestrados fueron dinamitados en el paraje Gallinato, al que se accede por la ruta nacional 9, en el camino de cornisa que lleva hasta San Salvador de Jujuy. 

Poco después, Julio Gamboa investigó lo sucedido y logró identificar los restos en una fosa común del cementerio de la Santa Cruz, entre ellos un hueso de su hermana.

Lamentablemente, los pedazos dinamitados, volvieron a algún sector del predio, fueron tapados y escondidos de nuevo. Si bien el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) realizó rastrillajes y hasta el momento no encontró restos compatibles con aquellos. 

“Muchos no han hablado aún”

Mariana Gamboa, la hija de Gemma y Guilo, era una bebé aquella madrugada cuando los secuestradores la abandonaron en la vereda de un vecino, en el barrio Santa Lucía. Poco después la entregaron a su tío, Julio Gamboa, la persona que investigó inicialmente lo sucedido.

En contacto con Aries, Mariana lamentó la falta de voluntad política para continuar la búsqueda y darle fin al duelo. “Hay muchas personas que todavía no han hablado y saben”, aseguró. 

Al reconstruir los pasos de su tío para encontrar el maxilar de su hermana dijo que algunos pobladores contaron que escucharon las detonaciones y que vieron partes de cuerpos en el lugar. Luego la policía del departamento La Caldera dio lugar a Bomberos para que retiraran los restos de ahí y los llevaran a la fosa común del cementerio.

Gamboa dio con la fosa común, hizo un pedido de exhumación y sacó restos. Más tarde, el odontólogo de la obra social ADIUNSA se convirtió en perito y cotejó la mandíbula con una placa dentaria que tenían en la obra social y corroboraron que era de Gema Ana María Fernández Arcieri. 

“El resto de los pedazos de cuerpos que ahí estaban, productos de las dinamitaciones, volvieron a ser alojadas en esas fosas y tapadas, de vuelta”, lamentó Mariana.

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