
Se hunden los bonos en todo el mundo y crece el temor a una aceleración de la inflación

Los mercados financieros comenzaron septiembre bajo presión, con una fuerte venta de bonos soberanos que elevó los costos de endeudamiento en algunas de las principales economías del mundo y reavivó el temor a que la persistencia de la inflación obligue a los bancos centrales a mantener o incluso subir las tasas de interés.
En Estados Unidos, el rendimiento del bono del Tesoro a dos años, especialmente sensible a las expectativas sobre las decisiones de la Reserva Federal (Fed), trepó este martes al 4,35%, frente al 3,50% de comienzos de año. El rendimiento del bono a 10 años, una referencia clave para el costo del crédito en la economía mundial, subió al 4,79%, desde el 4,73% del viernes, y alcanzó así su nivel más alto desde enero de 2025.
El movimiento no se limita a Estados Unidos. La ola de ventas se extendió por los principales mercados de deuda, en una señal de que los inversores están exigiendo mayores rendimientos para prestar dinero a los gobiernos, preocupados por una combinación de inflación persistente, elevados niveles de deuda y déficits fiscales crecientes.
En Japón, el rendimiento del bono a 10 años superó el 3% por primera vez desde 1996, mientras que en Alemania alcanzó también el 3%, un nivel que no se veía desde 2011. En Gran Bretaña, el rendimiento de los bonos a 10 años llegó a su mayor nivel desde mediados de 2007.
La presión llega en un momento particularmente delicado para Estados Unidos. La deuda pública estadounidense superó por primera vez los 40 billones de dólares, mientras que el pago de intereses y el gasto en defensa absorben una porción creciente del presupuesto federal. Para los inversores, el problema no es solamente el volumen de deuda sino la percepción de que los gobiernos tienen dificultades para presentar planes creíbles para contener sus déficits.
La situación también afecta a los mercados de acciones. Los futuros del S&P 500 cedían 0,6%, los del Dow Jones 0,8% y los del Nasdaq alrededor de 1%. Las acciones tecnológicas volvían a estar entre las más castigadas antes de la apertura de Wall Street, con bajas para Nvidia, Microsoft, Alphabet y Micron Technology.
Crisis energética
El principal combustible de la preocupación vuelve a ser la energía. La guerra entre Estados Unidos e Irán y la reducción del tráfico en el estrecho de Ormuz, por donde antes de la crisis transitaba alrededor del 20% de los envíos mundiales de petróleo, mantienen al crudo en niveles elevados.
El Brent, referencia internacional, subió este martes 1,7%, hasta unos 92 dólares por barril, después de haber avanzado 2,7% el lunes. El petróleo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) aumentó 2,2%, hasta 87,67 dólares.
La escalada del crudo amenaza con trasladarse nuevamente a los precios que pagan consumidores y empresas. Según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), el precio promedio nacional de la gasolina en Estados Unidos superó los 4 dólares por galón durante todos los días de agosto, algo que no había ocurrido nunca y que convirtió al mes en el más caro registrado en las estaciones de servicio.
El problema para la Reserva Federal es que la inflación ya se encuentra por encima de su objetivo del 2%. El aumento de la energía podría reforzar las expectativas de nuevas presiones sobre los precios y dificultar el margen de maniobra del banco central.
El presidente de la Fed, Kevin Warsh, dejó abierta la semana pasada la posibilidad de una suba de tasas si la inflación no muestra una mejora suficiente. Esta semana, los inversores estarán atentos a dos datos clave: el próximo informe oficial de inflación y el reporte mensual de empleo, que podrían resultar decisivos para la próxima reunión de la Reserva Federal.
“Se necesita un factor disciplinario”
El dilema es especialmente complejo porque el mercado laboral también muestra señales de enfriamiento. Aunque el desempleo se mantiene relativamente bajo, en 4,1%, la creación de puestos de trabajo se estancó inesperadamente el mes pasado. Una suba de tasas podría contribuir a contener los precios, pero al mismo tiempo profundizar el deterioro del empleo.
“Es una historia global”, resumió Peter Schaffrik, estratega de RBC Capital Markets en Londres, al describir la ola de ventas de deuda.
Además de la inflación y la deuda pública, los mercados enfrentan otro fenómeno. El fuerte endeudamiento de las grandes empresas tecnológicas para financiar el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial. Las compañías emitieron miles de millones de dólares en bonos, aumentando la oferta de deuda y compitiendo por el dinero de los inversores que tradicionalmente se dirige hacia los títulos soberanos.
En Europa, la preocupación fiscal es particularmente visible en Francia. Su deuda pública ya superó los 3,5 billones de euros, equivalentes a cerca del 117% de su economía, y el mercado comenzó a exigir una prima cada vez mayor para financiar al gobierno francés. Este verano, el rendimiento de los bonos franceses llegó incluso a superar al de los títulos italianos.
Japón enfrenta una situación aún más extrema: su deuda pública duplica con creces el tamaño de su economía, mientras el gobierno continúa con un elevado nivel de gasto.
Por ahora, no está claro qué factor podrá revertir la tendencia. Pero para algunos estrategas, el mercado de bonos puede terminar funcionando como un mecanismo de presión sobre los gobiernos para que reduzcan sus déficits.
“Se necesita algún tipo de factor disciplinario, y ese probablemente sea el mercado de bonos”, advirtió Schaffrik.
La Nación


Caputo defendió el plan económico a la espera de nuevos apoyos del Tesoro de EEUU y el FMI
Economía31/08/2026

No hubo acuerdo en el Consejo del Salario y el Gobierno fijará el aumento: CGT y CTA abandonaron la sesión
Economía28/08/2026
BID Invest impulsa con US$700 millones el proyecto de litio entre Salta y Catamarca
Economía28/08/2026




