
La inflación volvió a perforar un piso y marcó un 1,9% en junio
Por primera vez en 10 meses, el índice de inflación volvió a perforar el piso del 2% mensual. El Indec informó hoy que el IPC del Indec marcó un 1,9% en junio. Así, se anticipó a lograr ese mojón, ya que el mercado esperaba meses atrás —luego se corrigió— que recién se lograra en agosto, o sea, que tuviera que pasar un año para volver a ver un uno adelante en la variación de precios.
Es una buena noticia para el Gobierno, ya que se trata del tercer mes consecutivo de desaceleración de la inflación. El índice porteño (1,8%) ya había anticipado la semana pasada que continuaría esa tendencia que se afirmó luego del pico inflacionario del año, en marzo pasado (3,4%).
La suba de precios acumuló en el primer semestre del año un alza de 16,8%, mientras que la suba en los últimos 12 meses fue de 33,5%. La inflación núcleo —que no contempla los precios estacionales ni los regulados— reflejó una desaceleración de tres décimas (de 1,9% a 1,6% en junio).
Las mayores subas en el IPC se registraron en el capítulo de Recreación y Cultura (4,2%), por las alzas en los paquetes turísticos, según informó el Indec. Le siguieron Vivienda, agua, electricidad, gas y combustibles (3,3%) y Salud (2,9%). El sensible rubro Alimentos y bebidas avanzó 1,3%. El capítulo que menos subió fue Prendas de Vestir y calzado (0,4%).
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central (BCRA) esperaba para el mes pasado entre un 1,9% y un 2%. El REM de junio, ya con un bimestre de ralentización del índice adentro, había proyectado una inflación para todo el año de 30%, medio punto menos que en el anterior relevamiento. Se trata de una variación similar a la del año pasado (31,5%), pero muy por encima de la proyección oficial de presupuesto (10,1%).
El Gobierno incluso había ido más allá y esperaba que, en agosto, el IPC empezara con cero. Vale recordar que en el último año de gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, la inflación marcó un 211,4% (los precios se triplicaron), la suba más alta en más de tres décadas en la Argentina.
“En junio, la variación del Índice de Precios al Consumidor Nacional (IPC Nacional) fue de 1,9% mensual. La inflación núcleo fue de 1,6% mensual”, escribió el ministro de Economía, Luis Caputo, en X. “La variación del nivel general fue la más baja desde agosto de 2025, en tanto la inflación núcleo fue la menor desde julio del año pasado”, agregó el funcionario.
El ministro de Economía agregó que “a nivel de divisiones”, la variación en Alimentos y bebidas no alcohólicas fue de 1,3%; en tanto, Prendas de vestir y calzado registró una suba de 0,4%. “Esta última división exhibió una variación de 11,9% interanual”, celebró el funcionario.
“La media móvil de 3 meses disminuyó 0,5 p.p. (puntos porcentuales) en relación a mayo, ubicándose en el nivel más bajo desde octubre del año pasado y reflejando la fortaleza del proceso de desinflación”, dijo y agregó el dato de que la Canasta Básica Alimentaria registró una variación de 1,3% mensual, mientras la Canasta Básica Total reflejó una de 2,2% mensual.
Avanzar en la desaceleración de la inflación se convirtió en una necesidad crítica para el Gobierno de cara al inicio de la campaña electoral que arrancará luego del Mundial de Fútbol, sobre todo en momentos en que en las encuestas de opinión despuntan las expectativas negativas sobre el ajuste de los ingresos de las familias y el aumento de la mora crediticia.
Luego de siete meses con caídas de los salarios, recién en abril pasado los sueldos le ganaron a una inflación en descenso. El ingreso disponible de las familias también creció ese mes luego de varias caídas. Sin embargo, se encuentra todavía por debajo del nivel de 2023, lo que explica la dificultad que viven, entre otras, las empresas dedicadas al consumo masivo.
Respecto de noviembre de 2023, los salarios privados registrados se encuentran 3,5% debajo y los del sector público un 17,2% abajo (36,4% los nacionales y 9,2% los provinciales). En ese punto de partida (2023), los ingresos de los ocupados venían de cinco años de caídas en términos reales.
Un fenómeno que puede obstaculizar el avance oficial con la desinflación es el recrudecimiento de la guerra en Medio Oriente, que volvió a darle una elevada volatilidad al precio internacional del petróleo. En la Argentina, YPF —la principal expendedora de combustible— estableció un buffer (un amortiguador) para los precios internos. Duró hasta mediados de junio.
El dato de inflación se conoce cuando el Gobierno trabaja en la reforma de la carta orgánica del BCRA y en una regla fiscal –similar al shutdown de los Estados Unidos– con el objetivo buscado de que la caída de la inflación sea estructural en la Argentina. Además, el Ministerio de Economía publicó la semana pasada su programa financiero para dar señales al mercado de que contará con munición -reservas en el Central- para hacer frente a la posible volatilidad que pueda presentarse durante 2027 por las elecciones.
El riesgo político, sobre todo luego de las elecciones de septiembre en territorio bonaerense, fue -según el relato oficial- la causa de la caída en la demanda de dinero, la suba del dólar y el rebrote inflacionario, que junto al salto de las tasas de interés terminó frenando de golpe el crédito y la actividad. Algunos economistas le asignan responsabilidad al desarme desordenado de las LEFI y a la determinación oficial de no tener un programa de acumulación de reservas en el BCRA, una decisión corregida a posteriori.
La Nación

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