
Mandato

Los mensajes que se escucharon este 25 de mayo se dirigen a sociedades vulnerables frente a situaciones que perjudican a las mayorías en beneficio de reducidos grupos de poder. Ese desequilibrio alcanza a países enteros cuando se trata del desarrollo tecnológico.
En el plano nacional y provincial, la homilía de sendos Te Deum mostró un mensaje unificado respecto de marcar la necesidad de elevar la consideración en torno del ser humano. No se ahorraron críticas en torno de una situación política atravesada por la polarización.
En Salta, el arzobispo Mario Cargnello oró por la Provincia y la Argentina ante la ausencia casi total de autoridades. Desde el púlpito enfatizó en la necesidad de construir una Nación centrada en las personas y no en los intereses de quienes gobiernan. Planteó lo que definió como una disyuntiva central para el presente del país: un Estado concebido desde “la lógica del poder de quien se siente dueño del destino colectivo o una sociedad organizada desde la dignidad de las personas”.
En la misma línea transitó la homilía del arzobispo porteño Jorge García Cuerva, pronunciada ante el presidente Javier Milei, quien afirmó que “la Nación no puede construirse a medida del que gobierna, sino debe hacerlo a la medida del ser humano”. Apeló a la prudencia de las autoridades para robustecer la concordia y justicia para que los argentinos puedan vivir en paz y prosperidad. A partir de un relato bíblico enrostró a los gobernantes que "todos somos importantes, comenzando por los abuelos, los niños, los enfermos, las personas con discapacidad, los adolescentes y jóvenes atravesados por la droga, los trabajadores informales y precarizados, y tantos más".
Para un marco más amplio pero no menos preocupante, configurado por la incertidumbre y muchos riesgos para toda la humanidad, el Papa León XIV presentó su primera encíclica adaptando las bases de la Doctrina Social de la Iglesia al siglo XXI. Con su nombre 'Magnifica Humanitas' afirma que la persona, creada a imagen y semejanza de Dios, no puede ser reemplazada por ninguna máquina, por muy perfecta o inteligente que sea. El extenso y profundo texto -que los líderes de cada punto del planeta, de sus gobiernos e instituciones debieran leer de inmediato- fue sintetizado por el propio Pontífice en una expresión que señala que la grandeza de la humanidad no se medirá en algoritmos, sino en cómo esa tecnología respeta la dignidad de los más débiles.
La encíclica propone que la inteligencia artificial sirva a la humanidad, no al poder de pocos. A través de sus cinco capítulos, más una introducción y una conclusión, exhorta a desarmar la IA y superar la teoría de la «guerra justa», relanzando el diálogo y el multilateralismo. La visión de la Iglesia parte de la premisa que la tecnología no es una fuerza antagónica respecto a la persona ni un mal en sí misma pero reconoce «no es neutra, porque asume el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza». De ahí el llamamiento del Pontífice a construir en el bien y a permanecer humanos.
Más de dos siglos después de aquel primer intento por construir la Patria, la sociedad argentina de hoy debe asumir que hay mucho por hacer, que debe identificar claramente los riesgos y a los que trabajan de manera sectaria, por sus propios intereses. Actuar en común unión, asumiendo compromisos y participando activamente parece ser el mandato de esta hora.
Salta, 25 de mayo de 2026







River vuelve a Salta: habilitan la venta de entradas para el partido con Aldosivi por Copa Argentina

Argentina-Suiza: SAETA mantendrá el servicio normal en toda el área metropolitana

Argentina liquidó a Suiza en el alargue y jugará las semifinales del Mundial 2026



