
RIGI… ¿y los argentinos qué?
Argentina necesita inversiones.
Necesita producción.
Necesita trabajo.
Y está bien que vengan empresas a invertir.
Pero hay una pregunta que también debemos hacer:
¿Y los argentinos qué?
¿Qué oportunidades tienen nuestras empresas?
¿Qué lugar ocupan nuestras PYMES?
¿Y cuánto trabajo queda para nuestra gente?
Las grandes inversiones que ingresan al RIGI reciben beneficios impositivos, aduaneros y estabilidad fiscal durante treinta años.
Mientras tanto, muchas empresas argentinas pagan impuestos más altos, tienen dificultades para acceder al crédito y muchas veces ni siquiera pueden participar de los grandes proyectos que se realizan en sus propias provincias.
Entonces yo pregunto:
¿Eso es competir en igualdad de condiciones?
Nosotros queremos inversiones.
Pero también queremos empresas argentinas participando.
PYMES creciendo.
Profesionales trabajando.
Y jóvenes salteños capacitándose para ocupar los nuevos puestos de trabajo.
Porque una inversión no puede medirse solamente por los millones de dólares que llegan.
También hay que mirar cuánto trabajo genera.
Cuántas empresas locales participan.
Y qué queda cuando el proyecto termina.
Los argentinos tenemos capacidad.
Tenemos trabajadores.
Técnicos.
Profesionales.
Y empresas capaces de competir.
Lo demostramos muchas veces.
Durante la pandemia fuimos capaces de construir hospitales y ampliar nuestra infraestructura sanitaria en tiempo récord.
Los argentinos no somos incompetentes.
El problema aparece cuando no tenemos las mismas oportunidades.
Estas inversiones utilizan nuestros recursos.
Nuestras rutas.
Nuestra infraestructura.
Y se desarrollan donde vive nuestra gente.
Por eso tenemos derecho a preguntar:
¿Cuánto trabajo local van a generar?
¿Cuántas empresas salteñas van a contratar?
¿Y qué van a dejar cuando se vayan?
Salta ya conoce esa historia.
La vivimos en General Mosconi.
La vivimos en Vespucio.
Hubo producción, trabajo y crecimiento.
Después cambiaron las decisiones.
Se perdieron empleos.
Cerraron comercios.
Y muchas familias tuvieron que irse.
Esa película ya la vimos.
Y no queremos volver a verla.
Defender el trabajo argentino no significa estar en contra de las inversiones.
Significa exigir igualdad de oportunidades.
Que participen nuestras empresas.
Que se cntrate trabajo local.
Que se capacite a nuestros jóvenes.
Y que la riqueza deje desarrollo donde se produce.
Porque los recursos pueden agotarse.
Los proyectos pueden terminar.
Las empresas pueden irse.
Pero nuestros pueblos quedan.
Queremos inversiones.
Queremos producción.
Queremos desarrollo.
Pero también queremos empresas argentinas y trabajo argentino.
Porque el verdadero desarrollo no se mide solamente por las inversiones que llegan.
Se mide por lo que queda cuando las inversiones se van.
Por eso, la pregunta sigue siendo la misma:
RIGI… ¿Y LOS ARGENTINOS QUÉ?







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