
Independencia

Lejos de la estampa escolar de un conjunto de hombres firmando un acta que declaraba el nacimiento de una nueva nación, lo que ocurrió el 9 de julio de 1816 fue la puesta en marcha de un proceso complejo pero indispensable, para reordenar una situación conflictiva que permitió dotar de soberanía a las Provincias Unidas y permitir a un general argentino ejecutar un plan de liberación continental.
Las sucesivas gestiones de gobierno resignificaron este hecho, poniéndole enjundia patriótica aunque estuvieran vaciando de contenido a la condición de la Declaración de la Independencia del 9 de julio de 1816, que fue el antecedente jurídico del nacimiento de la Constitución Nacional de 1853 y la organización del Estado moderno. Hubo también administraciones que ignoraron el esfuerzo de hombres que resignaron apetencias sectoriales o personales para priorizar un objetivo común superior. Por entonces, había fracturas políticas que se postergaron para superar las diferencias internas a fin de consolidar una unión imprescindible para consagrar el acto fundacional que otorgó al país el derecho a autodeterminarse, tomar sus propias decisiones económicas y dictar sus propias leyes sin interferencias extranjeras
En ese proceso, el aporte de Salta fue sustancial. Da cuenta de ello el trabajo de los especialistas, que documentaron que -como lo afirma la historiadora Sara Mata- cuidó las espaldas de la firma en Tucumán, y el papel que le tocó fue la ardua tarea de ser sostén y vanguardia de un proyecto que nacía. En 1816, el general Martín Miguel de Güemes era el gobernador e iba acumulando cierto poder político, que incomodaba a otros sectores. Tuvo una activa participación en la elección de los enviados al Congreso de Tucumán: José Ignacio Gorriti, el abogado Mariano Boedo y José de Moldes, a quien no le permitieron sumarse a las deliberaciones.
La historiadora Bárbara Aramendi destacó que “Moldes es uno de los grandes olvidados y silenciados.
Claramente su discurso no era el conveniente para la construcción del Estado”.. En tanto, Mata advirtió que fue fuertemente resistido por los diputados de Mendoza y de Buenos Aires, quienes evidenciaron su influencia sobre el Congreso. “Mientras ellos aspiraban a organizar al país con un gobierno fuerte y centralizado en Buenos Aires, José de Moldes era reconocido por su oposición al centralismo porteño y por su apasionado republicanismo”.
La celebración de este día contribuye a reconstruir una gesta que se sigue valorando en la actualidad, tanto desde la educación como desde el análisis político e institucional. En especial se pondera el valor de la soberanía, que es un concepto que define la capacidad del país para decidir de forma autónoma sobre sus recursos estratégicos, tecnología, economía y derechos territoriales frente a presiones globales.
Precisamente se trata de cuestiones que la actual administración libertaria está sometiendo a debate a través de iniciativas que rozan aspectos que parecieran poner en riesgo principios innegociables. Desde el fondo de la historia también sobreviven conflictos sobre cómo organizar el modelo de país, que empezaron con la puja entre federalismo y centralismo, resuelta en la letra con el ordenamiento constitucional vigente pero no en algunos hechos.
Como sea, más de dos siglos sirven para seguir consolidando la identidad nacional.
Salta, 09 de julio de 2026







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