
Un mensaje al Fondo, no al pueblo

La Argentina se hunde en la recesión: miles de obreros de la construcción quedaron en la calle, las obras se paralizaron en todo el país y la pobreza avanza a pasos agigantados. Pero frente a esta realidad, el presidente Milei no retrocede: asegura que profundizará el modelo que ya destrozó la economía.
¿A quién le hablaba cuando lanzó esa frase? Seguro que no a los argentinos. Ni siquiera a los libertarios que quedaron atónitos tras la derrota electoral. Su mensaje tenía otro destinatario: el Fondo Monetario Internacional.
Milei les habló directamente a sus acreedores: “No se preocupen, vamos a hambrear más a la gente, pero les vamos a pagar”. Y el FMI lo celebró de inmediato: calificó su plan como “excelente”. Claro, ¿qué otro país aceptaría un programa que solo trae hambre, desempleo y miseria?
El negocio del Fondo nunca fue ayudar a salir adelante a nadie. Hoy la Argentina representa casi el 80% de sus préstamos: mientras Milei garantice el ajuste, lo van a aplaudir aunque pierda elecciones. Lo necesitan débil, pero obediente.
Por eso Milei, aunque en las urnas salió golpeado, en su lógica salió ganando. Ganó frente a sus verdaderos patrones. Les mostró que está dispuesto a profundizar el desastre para cumplirles. Y esa es la única victoria que este gobierno puede mostrar: la de un presidente que no gobierna para el pueblo, sino para el Fondo.









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