
Advertencia

En la sesión de la Cámara alta del pasado jueves, Luis Arnaldo Altamirano dio cuenta de una grave alteración de la convivencia histórica entre los dos pueblos desde que un grupo reducido de personas tomara el control de un portón, interrumpiendo una comunicación que es esencial para los habitantes del lado argentino. El legislador teme que un desborde profundice los problemas cotidianos que generan las carencias de servicios esenciales y de conectividad con el resto del territorio argentino.
Mecoyita es un pueblo de 600 habitantes, ubicado en el límite con Bolivia, a unos 2700 metros de altura. Aunque nada lo conecta con el país, sus pobladores lo consideran el Portal de la Patria, según expuso el diputado Enzo Chauque, cuando a mediados de mayo pretendió lograr por ley que se formalice la habilitación como paso internacional del camino que transitan diariamente para satisfacer sus necesidades básicas en el vecino país. Más de 550 kilómetros los separan de la ciudad de Salta, que se cubren en 10 horas cuando les resulta impostergable viajar y pueden hacerlo.
La pretensión del diputado -como ocurre habitualmente en la Cámara baja- quedó reducida a un proyecto de declaración viendo con agrado que se haga una gestión para dotar a ese punto de la frontera de controles, para darles seguridad. Ese pueblo fue noticia nacional cuando en 2020, la pandemia del Coronavirus lo bajó del mundo. Quedó aislado porque Bolivia cerró el paso y se quedó sin asistencia alimentaria y sanitaria.
Ahora tiene otras preocupaciones. Cuando el tema llegó a Diputados, los pobladores habían dado cuenta del ingreso de vehículos a cualquier hora, sin que se puedan determinar sus propósitos. No estaban enterados que desde cinco meses atrás estaba operativo el Plan Güemes, de fortalecimiento de la frontera en Orán y San Martín. Para el crimen organizado no hay contención y si se limita el tránsito por los pasos tradicionales, buscan alternativas en la extensión de una frontera intrincada y porosa. La geografía y el abandono por parte del Estado convirtió en víctimas a estos parajes donde centenares de salteños sobreviven.
Poco menos de 30 días después, los temores de esa población se corporizaron en un amenazante copamiento de sus vías de desplazamiento, que fue denunciado por el senador de Santa Victoria. Lo que sea que está ocurriendo en lo que fue descrito por el legislador como un corredor cultural y humano que precede incluso a la constitución de ambas naciones -ahora interrumpido- lo ha llevado a realizar un planteo ante el Ministerio Público Fiscal Federal, con sede en la ciudad de Orán, solicitando medidas legales y preventivas frente a lo que se visualiza como un preocupante conflicto.
Entre estas dos instancias ocurrió la presentación de un proyecto de declaración de la diputada nacional por Salta Pamela Calletti. Manifiesta la necesidad de habilitar el paso internacional demandando entre Mecoyita y Mecoya, por lo que vería con agrado que el Poder Ejecutivo nacional disponga las medidas pertinentes a ese fin. Es una buena intención en un ámbito que a duras penas logra reunirse.
Como se planteara en la Legislatura salteña, se requiere firmeza y sensibilidad de todos los niveles de gobierno sobre la situación denunciada . Especialmente, se necesita un compromiso claro del gobierno provincial, que aún no se ha visibilizado.
Salta, 16 de junio de 2025







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