
La economía de turismo se desploma en Argentina

La cosa, así, no va a buen puerto
Los datos del INDEC no mienten: entre enero y abril de 2025, más de 7,6 millones de argentinos cruzaron las fronteras para vacacionar fuera del país. Mientras tanto, el ingreso de turistas extranjeros no solo no compensa esa salida masiva, sino que se desploma: apenas 699.300 visitantes no residentes ingresaron en abril, con una caída del 15% en la vía aérea en comparación interanual. El balance es tan claro como alarmante: la Argentina está perdiendo competitividad en una actividad que genera mas de 1 millon de puestos de trabajo en forma directa.
¿La razones? Podrían ser múltiples factores: costos elevados, enfriamiento de la economía o los impuestos nacionales distorsivos para una actividad de servicios en relación a los países de Sudamérica. Haber convertido a la Argentina en un país caro en dólares, permite que otros destinos económicamente estables en el tiempo, ganen la pulseada regional. Por ello, países como Chile, Brasil, Paraguay y, para quienes pueden más, Europa, se convierten en opciones más atractivas, accesibles y estables que la oferta nacional.
Mientras tanto, el turismo receptivo no despega, Argentina esta cara. La llegada de turistas internacionales disminuye, y la estadía promedio, si bien alta, no logra sostener a las economías regionales que viven del turismo. En números duros: abril cerró con un saldo negativo de más de 726 mil visitantes internacionales, lo que se traduce en menos camas ocupadas, menos consumo, menos empleo.
Esto no es un fenómeno menor ni circunstancial. Es estructural. Las regiones turísticas argentinas —de Jujuy a Ushuaia, de los Esteros del Iberá a las playas bonaerenses— necesitan con urgencia políticas que reviertan esta tendencia. Porque cuando el argentino deja de vacacionar en su país, no solo se llevan sus divisas al exterior: también se desmantela un ecosistema productivo que da trabajo directo e indirecto a millones.
El turismo no es solo una cuestión de pasajes y valijas. Es industria, es cultura, es desarrollo regional, es identidad, es mejor calidad de vida. Cada vez que un argentino elige viajar al extranjero solo porque el sistema lo empuja a hacerlo, se erosiona un poco más el entramado turístico interno.
El Estado, el sector privado y la ciudadanía deben tomar nota. Si esta tendencia continúa, no habrá campaña ni temporada que salve a miles de emprendimientos turísticos que hoy ya caminan por la cornisa. Es momento de actuar, porque si seguimos así, el entramado de la actividad economica del turismo va derecho al naufragio.







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