Cumbre 

Opinion 23 de enero de 2023
Aunque no pareciera estar en el centro del escenario político provincial -ocupado por un proceso electoral de relevancia- los movimientos de integración con la región y el mundo deben observarse con atención en la Provincia.
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La llegada del presidente de Brasil y la realización desde mañana de una cumbre de jefes de estado latinoamericanos tienen marcada significación y no deben soslayarse.

Con su presencia en Buenos Aires se concreta la primera visita oficial en el exterior desde su asunción de Luiz Inácio Da Silva.  No fue una decisión casual del mandatario vecino; Brasil y Argentina son los principales socios de la región. Esa vinculación no es ajena a Salta, que tiene en ese país no solo a un cliente importante de su producción sino a una parte esencial de los proyectos provinciales de integración subregional, sobre los que viene batallando desde hace casi medio siglo en un esfuerzo público-privado.

Esa presencia no apunta solo a cerrar un polo de liderazgo latinoamericano sino que se pretende alcanzar acuerdos cuyo impacto se sentirá en el norte argentino. Está en borrador una alianza energética que incluye a Salta como tramo de esa integración, de la misma manera como toma parte del corredor bioceánico.

Pero la política subcontinental, que se discutirá en la VII Cumbre de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, también incluye a esta parte del país. Esta provincia formó parte de un programa de contención de la inmigración venezolana, provocada por una dictadura cuya actual cabeza es un empinado visitante a esta cumbre. 

La presencia de Nicolás Maduro está motivada por la realización del encuentro de la CELAC, cuya Presidencia Pro Tempore está en manos de Argentina a través de Alberto Fernández. La recepción al mandatario venezolano es entusiasta por parte de su par local, quien graficó con la expresión “está más que invitado”.

La cumbre de países de la región, encuentro que siempre debe ser bienvenido, obliga a tomar conocimiento de lo que representa la CELAC, un mecanismo intergubernamental de diálogo entre 33 Estados Miembros. Esta concertación política surgió en 2010 y se puso en marcha en diciembre de 2011; busca la contención de las diferencias políticas y económicas de los países miembro y una integración con mayores niveles de inclusión y desarrollo.

Esas diferencias, a más de una década de ser analizadas y determinadas en el marco de esta comunidad, no se limaron lo suficiente, marcando la complejidad de la situación política de Latinoamérica y el Caribe. Un logro de esta VII Cumbre es el regreso de Brasil, ya que la gestión de Jair Bolsonaro lo había alejado y, de alguna manera, había deprimido la actividad de la CELAC.

Nada anticipa el éxito de este encuentro, si de lo que se trata es de la confluencia de los jefes de Estado. Sí es cierto que habrá participación de la mayor parte de los países miembros a través de representantes de menor jerarquía; además, habrá participaciones expectantes como es el caso de Estados Unidos, que estará representando por el senador Chris Dodd, asesor del presidente Joe Biden para las Américas. También participará el presidente de China, Xi Jinping, de manera virtual.

No se debe solo observar el sesgo ideológico de este conglomerado. La realidad subcontinental obliga a una apertura amplia para profundizar, sobre todo en tiempos de guerra, el privilegio de hacer de esta región una zona de paz, como reza la convocatoria a la cumbre que se iniciará mañana.

Salta, 23 de enero de 2023

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