De calumnias e Injurias      

Opinion 06 de junio de 2022 Por Miguel Ángel Cáseres
El país debería estar conmocionado, si no fuera que, gran parte del pueblo, está sumergido en la ignorancia, esto es desconocimiento, y víctima de la oleada neo liberal, corriente ideológica- política sustentada en la mentira, bajo la premisa nazi de “miente, miente, que algo quedará”. 
La_muerte_de_Güemes
La Muerte de Güemes, óleo del pintor argentino Antonio Alice, realizada en el año 1910

     Principios que no admiten ni siquiera la más mínima contemplación para quien pretende ampararse en una profesión cuyo objeto es la información, la noticia, bajo estrictas premisas como lo son la objetividad y la ética y que, por supuesto, exige una formación intelectual que le permita discernir entre lo que es una noticia de un chisme. Esta persona se permitió calumniar e injuriar a un estadista, uno de los tres más importantes y trascendentes próceres de la Nación Argentina, como lo es el General de La Patria Martín Miguel de Güemes, a quién consideramos “Paradigma de La Nacionalidad y Prócer de La Americanidad.

      Posiblemente crea que está saldada la situación al haber pedido “disculpas” sin tener el valor de arrepentirse, al contrario, se permitió decir que los argentinos y salteños deberíamos acostumbrarnos a escuchar la otra campana, que según él también tiene algo de verdad. 

      De ninguna manera le permitiremos el ardid. No existe ni la más mínima posibilidad de siquiera insinuar que Güemes fue emboscado, herido y asesinado por razones de polleras; pretexto que hubiere dado lugar a que el sector socio político que este individuo representa se hubiera extinguido por suicidios y tiroteos. 

      Los argentinos bien nacidos, especialmente el Pueblo de Salta, no podemos ni debemos dejar pasar por alto el atropello. Exigimos, si algo le queda de honor, diga quienes son los supuestos historiadores salteños que le dieron la versión. Para darles la oportunidad de salvarse del mismo oprobio mostrando las pruebas necesarias. Lo que tampoco lo eximiría de la responsabilidad ya que periodísticamente corresponde verificar la fuente. 

      El senado de la provincia se ha expedido. Es necesario que también lo hagan los diputados, el poder ejecutivo provincial y municipal, el Concejo Deliberante, el Ministerio de Educación y la Secretaría de Cultura.  Es de esperar la palabra de la Sociedad de locutores de Salta, las agrupaciones gauchas y la famosa Comisión del Bi Centenario, que nadie sabe para qué está. Siempre dijimos que Güemes está prisionero de las corporaciones. Para la oportunidad ni siquiera eso vale.

      Creemos que Manuel Belgrano, ante la situación, le hubiere escrito con el encabezado que acostumbraba, tratándolo de “Compañero y querido amigo” y le hubiere recordado algo de lo que le dijo oportunamente, para pedirle no tome a pecho la actitud del susodicho ya que “  En vano los hombres se empeñan en arrastrar a su opinión a los demás, cuando ella no está cimentada en la razón” y que “ sin educación, en balde es cansarse,  nunca seremos más que lo que  desgraciadamente somos.”  Porque "Ni la virtud ni los talentos tienen precio, ni pueden compensarse con dinero sin degradarlos". Aunque le hubiese reafirmado “Me hierve la sangre, al observar tanto obstáculo, tantas dificultades que se vencerían rápidamente si hubiera un poco de interés por la patria.” Aunque  “Parece que la injusticia tiene en nosotros más abrigo que la justicia. Pero yo me río, y sigo mi camino.” Y ante la actitud adoptada por el calumniador se hubiera expedido diciendo "El miedo sólo sirve para perderlo todo".

      Mariano Moreno, consideraba que la libertad está ligada a los principios relacionados con la igualdad. Que la libertad de los pueblos no consiste en palabras, ni debe existir en los papeles solamente. El pueblo no debe contentarse con que los hombres públicos sean justos, sino que debe tratar de que lo sean forzosamente, es pues un deber, disipar de tal modo las preocupaciones favorables a la tiranía.  

      San Martín no se hubiera quedado atrás reiterando “Lo que no puedo concebir es que haya americanos que por indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su patria”.

      Importante es saber que, premonitoriamente, Martín Miguel de Güemes, dijo en una oportunidad: “tenemos muchos enemigos encubiertos que alimentándose de las públicas desgracias, se arman de falsas virtudes para sembrar entre nosotros las discordias y divisiones para desfallecer el poder insuperable de la unión. Se necesita un estado fuerte para que la provincia pueda seguir cumpliendo su rol en el Plan Sanmartiniano”.

      En 1816, desestimando un soborno dijo: “ formé  la idea de no contestarle para que mi  silencio acreditase mi justa indignación; pero como me animan sentimientos honrados, hijos de una noble cuna, diré a Ud. que desde ahora para siempre renuncio y detesto ese decantado bien que desea  proporcionarme. No quiero favores con perjuicio de mi país: éste ha de ser libre a pesar del mundo entero. Nada temo, porque he jurado sostener la independencia de América, y sellarla con mi sangre. Todos, estamos dispuestos a morir primero que sufrir segunda vez una dominación odiosa, tiránica y execrable. ¿Qué más quiere Ud. que le diga? … estoy persuadido que usted delira, y por esta razón no acrimino como debía y podía el atontado escandaloso de quererme seducir con embustes, patrañas y espantajos. Valerse de medios tan rastreros como inicuos sólo es propio del que nació sin principios. Yo no aspiro a premios, ni recompensas: trabajo por la libertad del país. Estoy convencido por principios que la causa que sostengo es justa y santa; y aunque sea sin concurso de otras naciones, he de vencer o morir. Esto es lo mismo que, por el órgano de mi voz, repite incesantemente todo buen americano. Opónganse todos los desnaturalizados, pero teman, y esperen el rigor de la justicia que les amaga de cerca. Siembren la seducción y la discordia y cada día nos aseguraremos más en el conocimiento de su debilidad. Espero que usted no me insulte otra vez con tan groseras propuestas y convencido de que soy honrado, que me asiste un corazón firme, e incapaz de cometer bajezas. 

      El 06 de noviembre de 1816 Güemes le escribió a Belgrano: “ … no haga caso de todos estos malvados que tratan de dividirnos … así pues trabajemos con empeño y tesón, que si las generaciones presentes nos son ingratas, las futuras venerarán nuestra memoria que es la única recompensa que deben esperar los patriotas desinteresados”. 

                                                        Muchas gracias – Hasta la próxima

                                                                     Miguel Ángel Cáseres

Te puede interesar

Boletín de noticias

Recibí información en tu mail

Te puede interesar