Liderazgo

Opinion 06 de enero de 2021
Las cifras son preocupantes pero la tendencia lo es mucho más. La presencia del coronavirus se expresa en casos crecientes y justifica que se retome la práctica de las reuniones periódicas entre el Presidente de la Nación y los gobernadores para repasar la situación nacional. Algunos mandatarios ya se adelantaron y en plena temporada turística están adoptando medidas restrictivas.
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Los casos confirmados en la Argentina se van acercando a los 2 millones y las muertes a 45 mil, desde el inicio de la pandemia. La Provincia aporta apenas un poco más del 1% de Covid positivo en el total nacional pero la relación porcentual de fallecidos con los casos confirmados duplica al registro del país. 

Las estadísticas dan cuenta de la necesidad de comunicar adecuadamente a la población para lograr la necesaria colaboración social con las medidas de control que se van adoptando. Los reproches que se están escuchando por parte de las segundas líneas de los gobiernos no sirven cuando se observan incoherencias entre las advertencias y las decisiones. No menos importante es lograr un fuerte compromiso del sector empresario respecto de la aplicación de protocolos para el cuidado de empleados, proveedores y clientes, a fin de no detener una imprescindible reactivación económica.

Luego del encuentro virtual de mandatarios de este  miércoles, encabezado por el presidente Alberto Fernández, se ha confirmado para el próximo viernes una reunión del Comité Operativo de Emergencia para evaluar el impacto de la actividad desarrollada en torno de tradicionales celebraciones de esta época del año, a fin de definir las nuevas medidas que se aplicarán en Salta. En tanto, el ministro de Salud, Juan José Esteban, dijo que la Provincia no está exenta del rebrote lo que, en el menor de los casos, la coloca en estado de alerta como en el resto del territorio argentino.

De las consideraciones del funcionario se concluye que se mantiene la propagación comunitaria y si no hay cuidados en los comportamientos, cada uno es un potencial portador que pone en riesgo al conjunto en el que se integra. La gravedad es tal que no se descarta, como ya lo han hecho otras jurisdicciones, volver a aplicar el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio o sostener la actividad actual con otro tipo de restricciones.

Las provincias de Buenos Aires, Chaco, Formosa, La Pampa, Corrientes, Santa Fe y Santiago del Estero empezaron a tomar distintos tipos de medidas en todo o parte de su territorio para contener el crecimiento de contagios. Oscilan entre aplicar el toque de queda para disminuir la circulación hasta el regreso a la fase 3 del aislamiento y distanciamiento obligatorio. En un extremo se coloca la provincia de Formosa, que no tuvo empacho en cerrarse por largo tiempo aún a sus propios habitantes que pretendían volver. En esta oportunidad resolvió el regreso a la fase 1 en la ciudad capital hasta el 19 de enero, con un nuevo bloqueo sanitario y aislamiento total.

Es cierto que el mundo sigue acosado por la pandemia de coronavirus y cada país la enfrenta según su propia realidad económica, social y cultural. En ese orden, se entiende la preocupación presidencial que ha reconocido que  una de las cosas más le cuesta es hacer entender a distintos sectores que hoy la Argentina "no es un país normal, es un país en pandemia". Si bien su mensaje iba dirigido al sector rural que ingresó a un fuerte conflicto con el gobierno, es un indicio de que hay una fisura en el liderazgo que se demanda para estas circunstancias.

Y le está ocurriendo a todos los gobernantes. 

Salta, 06 de enero de 2021

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