¿Hay corrupción detrás del silencio?

Opinion 10 de septiembre de 2020 Por Por Mario Ernesto Peña
Se produjo la primera crisis de gabinete, pero no todo está resuelto. El Ministerio de Seguridad es un tema preocupante porque no está dando ninguna seguridad; por lo menos, no a los vecinos. Es un ministerio mudo, que no informa, que no dice nada, lo que lo ha llevado a estar seriamente cuestionado por los intendentes y por distintos sectores de la comunidad. 
Mario Ernesto Peña
Mario Ernesto Peña

En estos momentos no podemos saber qué está haciendo con respecto a los controles. Se puede viajar a cualquier lado, los controles son mínimos como si estuviéramos en fase 5. No se para a nadie en ningún lugar porque no hay retenes ni personal policial.

Hay un mensaje elocuente por parte del gobernador respecto de lo que tenemos que hacer pero no se puede dejar liberado el cumplimiento. Hay gente que es responsable pero hay quienes son irresponsables. ¿Cómo se los controla? Con operativos de seguridad; vallando el centro por ejemplo. 

El de Seguridad es un ministerio que políticamente no está dando ninguna respuesta. Por este tiempo está siendo señalado por recibir de parte del Gobierno Nacional 800 kilos de hojas de coca para su distribución. Esa coca iba a ser entregada a los gobernadores para que la puedan repartir entre consumidores pero se trata de un tema bastante complejo. Ya lo dijo el gobernador de Jujuy, a quien se le armó un lio. 

A quien sí, a quien no, no es fácil determinarlo porque llega de manera gratuita cuando en el mercado tiene un precio elevado. Hay que determinar quién administra el reparto, si la maneja  la Policía, cuántos kilos se entregó, si hubo rendición de cuentas…. 

Ochocientos kilos de coca en un ministerio, significa disponer de un recurso realmente importante. Entonces mi pregunta es: ¿por qué el Ministro de Seguridad hace que la población tenga dudas del destino?  La coca no apareció hasta ahora, nadie sabe dónde está, porque no hay información. Entonces empiezan a circular las distintas versiones. 

Todas estas versiones apuntan a un funcionario provincial por corrupción. ¿Y en quién impacta? En el Gobernador, a quien se lo acusa de tener ministros que son corruptos. Pero, ¿son realmente corruptos los ministros? En este caso puntual no se sabe qué responder. Si  uno pregunta y no hay respuestas, será porque algo pasa. Por esa razón fue convocado a dar explicaciones al Senado Provincial, que tiene una significativa representatividad política pero hay una buena parte de la ciudadanía que está preguntando: “Señor Ministro, ¿dónde están los 800 kilos de coca que tenía en su poder? ¿Qué los hizo?”.

No se puede ocultar que hay distintos comentarios y versiones respecto de que un hijo del Ministro es el está vendiendo la coca, junto a otros familiares. La pregunta es: ¿es correcto? Pero la primera pregunta es: ¿realmente es lo que está ocurriendo? Si es así, ¿por qué este ministro permite que un funcionario, que también es su hijo, esté incurriendo en un delito de gravedad inusitada? Si no es así, ¿por qué permite que el rumor corra y crezca cuando debe  cuidar la figura de la persona que lo nombró como su colaborador, que es el Gobernador de la Provincia?

En cualquier caso, la responsabilidad es de Gustavo Sáenz, quien no controla, quien desconoce que hay una importante cantidad de dinero que se está malversando.  Uno dice “a la pucha” y demanda respuestas a fin de aclarar la situación, sobre todo la posición del Ministro, que representa a un Gobierno que queda involucrado en esto.

Algunos, que dicen conocer más, aseguran que no se trata de 800 kilos porque de ese monto,  358 kilos venían en mal estado y se descartaron. Si esto ocurrió, el Ministro en cuestión debiera informar sobre el destino de la coca en mal estado, en base a un acta suscripta por un Escribano, quien debió certificar que hubo una parte desechada y el resto de la coca fue entregada a los habitantes de La Puna.

Estamos hablando de mucho dinero y como se trata de coca secuestrada por autoridad judicial federal, se debe actuar como con la cocaína, la marihuana o cualquier otra mercadería ilícita que se secuestre. Ahí va el juez, tiran todo a un pozo, hay certificaciones que dicen que se quemó equis cantidad de kilos, porque eso es lo que marca la ley, la transparencia de un sistema.

Cuando le entregaron al ministro Juan Manuel Pulleiro –de él se trata- los 800 kilos de coca no se la dieron para que la lleve a su casa y determine personalmente qué hará con ella. Pusieron la carga bajo su responsabilidad de Ministro de Seguridad y debe actuar como tal, certificando lo realizado y dando garantías que actuó ajustado a derecho. Debe asegurar transparencia a un acto, que es un acto de gobierno. 

La parte oscura es que el ministro Pulleiro no da información ni tampoco lo hace el Gobierno al que pertenece y es el que tiene que dar explicaciones de su accionar. El silencio permite que cualquiera diga de esta situación lo que supone, sospecha, le dijeron o lo que le viene en ganas. Si el Ministro informa como corresponde, habrá quién descrea y se aferre a los rumores pero el funcionario habrá cumplido con su deber y podrá desmentir a quien está diciendo lo que no corresponde.

No es lo que está ocurriendo. Dicen que es la personalidad de un hombre que fue formado en el seno del Ejército Argentino. Allá él con su soberbia militar. De lo que se trata es de política; forma parte del Gobierno de Gustavo Sáenz y tiene que comportarse como tal. Si no quiere dar información de manera personal a los medios puede usar cualquier otro recurso, como sus propios agentes de prensa, que le provee el Estado.

Lo que no puede es esconder información sustancial que la sociedad demanda. En su caso, el silencio no es una repuesta.

Te puede interesar