Que nadie mire para otro lado

Opinion 06 de agosto de 2020 Por Mario Ernesto Peña
Luego de treinta años de intensas gestiones, Aries logró la autorización como emisora de frecuencia modulada. Fue un objetivo que no se abandonó, aunque nunca se supo el porqué de la demora. Sólo suponemos algunas razones.
Mario Peña

Por el interés que la cuestión ha despertado en nuestra audiencia, doy algunas explicaciones para vincularlas también a las interferencias que con asiduidad sufren nuestras emisiones en distintos puntos de su área de influencia. 

Aries tiene una frecuencia exclusiva que va al cerro 20 de Febrero donde está la antena  y desde ese punto se transmite al 91.1. Ese es el equipo que nos interfieren permanentemente y nos obliga a observar quiénes nos rodean en el dial.  Vemos, entonces, que  todos los popes de la comunicación- en realidad ellos mismos se perciben como popes- están pegado al 91.1. ¿Por qué?. Será porque nos escucha mucha gente y habrá alguno que intentando sintonizarnos pasa por FM vecinas,  se engancha, circunstancialmente en alguna de ella y se queda. Eso es lo que han hecho todos o la mayoría. 

Esas FM no respetaron ninguna norma y cuando denunciábamos al organismo de control-COMFER, AFSCA y ahora ENACOM-   contestaban que eran “las espurias”, algo que largan las ondas al aire. Entonces, son las espurias que se meten y nos perjudican. En esta  lucha que llevamos desde hace 30 años, no es la primera vez que hablamos de una interferencia; nos han interferido toda la vida, ya sea voluntaria o involuntariamente.

No les digo la cantidad de técnicos que hemos contratado para ver todo esto, que en verdad es una cuestión compleja porque que si no nos perjudican en una zona, nos perjudican en otra. Estamos a la espera de la notificación oficial de la autorización de ENACOM –vale destacar que, por la pandemia, las cartas demoran unos 20 días-  porque en esa notificación viene un número de frecuencia para la señal que va desde  la radio hasta la antena, en el cerro 20 de Febrero. Es un dato super privado que nadie conoce; esperemos que tarden un tiempo descubrir esa frecuencia y poder interferirnos. ¿Qué nos queda por delante?. Que cuando nos interfieran el ENACOM actúe de inmediato porque la frecuencia  no puede ser interferida. 

¿Cómo se distribuye el dial? Tiene que haber dos números de diferencia en la frecuencia de cada emisora. Aries está en 91.1 y hacia adelante nadie puede estar en el 91.2, si no en el 91.3. La frecuencia inmediata anterior que se puede ubicar es 89.9; un delincuente  se metió ahí de “prepo”, asistido por la justicia provincial. En algún momento daré más detalle sobre ese hecho porque no hay ningún tipo de problema;  está todo a la vista. 

Muchos se metieron en el dial de colados para ver si chapan algo y lo siguen intentando provocando inconvenientes a quienes estamos de manera legal en él. Muy bien, ahora vamos a tener –suponemos- la defensa del ENACOM. ¿De qué manera? Técnicamente, porque nosotros tenemos nuestras antenas, no irradian espurias, están perfectamente calibradas pero está la delincuencia de siempre. No podíamos luchar hasta ahora pero con un código nuevo y con la preocupación que hay por parte del ENACOM para dejar solucionado todos los problemas de la radiofonía en la provincia, esperamos tener mejores resultados. 

Un aspecto para destacar es la cantidad de ex diputados, diputados, concejales, ex concejales, que son propietarios de radios. A mí me costó 30 años que Aries sea legalizada, pese al empeño puesto para tener algo más que un permiso provisorio y las inversiones realizadas para tener emisiones de alta calidad; sin embargo, estamos todos en el aire. Ese es el espectro que tenemos. Si usted se sube al cerro 20 de Febrero, verá que es un equeco el pobre cerro, lo llenaron de antenas. Es cierto que Salta Capital tiene autorización para 19 frecuencias. ¿Y cuantas hay? 110, 115. ¿Cómo se sostienen? Habría que preguntarle a cada propietario. 

Hay quienes bajan una frecuencia de Buenos  Aires. No ponen ni un mango, no benefician en nada y sin embargo perjudican un montón. Sin embargo, los gobiernos en esto no quieren meter mano. ¿Por qué? Porque como son personas allegadas al poder de turno, a los gobiernos les conviene más entregarles una pauta de 20, 30 lucas mensuales, que tenerlas de ñoqui en el Grand Bourg. En lugar de tenerlas en el Centro Cívico, las tienen con un micrófono hablando bien del gobierno.  

Es la conclusión a la que uno llega después de estar metido tantos años en esto. Pero no nos confundamos. Esto pasó en el gobierno de Juan Carlos Romero, en gobierno de Juan Manuel Urtubey y está pasando en el gobierno de Gustavo Sáenz. No nos equivoquemos. Esto pasó en el gobierno municipal de Miguel Isa, en el gobierno municipal de Gustavo Sáenz y sigue pasando en peores condiciones con Bettina Romero. 

Que nadie mire para otro lado. No hay secretos en esto.

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