Como formar un buen ciudadano

Opinion 30 de junio de 2020 Por Santos Jacinto Dávalos
Un buen ciudadano se forma desde su concepción. Un hijo no solo debe ser sano sino también querido. La salud no es solo física. Es también emocional. Un niño integrado a su familia desde el primer momento va a crecer sano de mente y si es cuidado también sano de cuerpo.
ciudadanos

Durante la gestación el niño debe ser controlado, junto con su madre, para evitar problemas que dificulten el nacimiento normal.

Tanto la madre como el padre deben realizar un curso forzoso, sí o sí, de capacitación para una maternidad y paternidad responsables. La madre debe darle el pecho por lo menos un año. Va a fortalecer las defensas del niño y va a crear un vínculo indisoluble entre madre e hijo.

El Estado debe garantizar que ese niño reciba una alimentación adecuada hasta los cinco años. Ese niño debe ser individualizado y monitoreado por lo menos cada dos meses, controlando entre otras cosas, peso y altura. Esa alimentación le proporcionará un cerebro sólido que le permitirá un aprendizaje razonable. Los niños mal alimentados en esa edad crítica, tienen deficiencias cognitivas. Les cuesta aprender.

Luego ese niño debe ir a la escuela. Si es humilde deberá concurrir a una escuela pública. Un buen gobernante debe asegurar a ese niño una educación de calidad, cosa que no ocurre en numerosas escuelas de Salta. Tenemos un severo problema de envejecimiento de nuestra población. Si seguimos así nos va a ocurrir lo que pasa en algunos países. Los viejos son más que los jóvenes. Por ello cada niño/a debe ser considerado como un diamante en bruto que debe ser pulido esmeradamente. Una buena educación escolar abre las puertas del infinito. Si tiene ambición y voluntad podrá escalar las más altas cumbres del conocimiento.

 Los padres deben interesarse en la educación de sus hijos. Deben estar en un respetuoso contacto con sus maestros. Esta actitud le demostrará al niño que es querido y cuidado. Si los padres no concluyeron sus estudios primarios o secundarios, hoy existen enormes posibilidades de concluirlos. Si los padres estudian, les marcan el camino a sus hijos 

No todos tenemos la misma capacidad de aprender. Algunos se destacan más, sea por una voluntad de hierro, sea porque estudiar le resulta fácil. Y a ese niño que se destaca, el Estado debe apoyarlo para que logre su objetivo, que sin ninguna duda redundará en el interés de todos. Su mayor productividad ayudará  a brindar un buen trato a nuestros ancianos.

Necesitamos matemáticos, físicos, químicos, ingenieros, científicos, expertos en nuevas tecnologías como nanotecnología, robótica, informática. Y todos, con una buena educación primaria, estamos en condiciones de lograr el éxito. No hay diferencias cualitativas para el aprendizaje, entre un niño pobre y un niño rico. Es por ello que el Estado debe garantizar a los más humildes el acceso a los más altos niveles del conocimiento.

No nos debemos olvidar de nuestros hermanos de los pueblos originarios. Ellos tienen muchos hijos. Y esos hijos deben llegar a ser buenos ciudadanos. Nuestras aptitudes cognitivas son las mismas. No hay una cuestión racial ni de ningún  tipo que impida que los niños originarios no puedan ser profesionales graduados en la Universidad. El cuatro por ciento de la población salteña son originarios. Les brindemos salud y educación y ellos solos van a encontrar el camino hacia el progreso, sin necesidad de olvidar ni su lengua ni su cultura. Este impacto se va a hacer sentir en Salta.

Hay que asegurar a los docentes un razonable nivel de vida. Hoy son pobres. Solo así lograremos que los más aptos busquen la docencia. Aún mal pagados, existen maestras y maestros que brindan su conocimiento como si los alumnos fueran sus hijos. 

Además de las materias usuales en la Escuela, creo que deben estudiar otras materias que son las que habilitan a ese niño a transformarse en un ciudadano.

1.    Educación para la salud. Con buenos hábitos alimenticios y un adecuado uso del cuerpo y el cerebro, evitaremos enfermedades como la obesidad y las adicciones.  Curar es mucho más costoso que evitar la enfermedad. Nuestras niñas madres son un claro aviso de la necesidad de educar para la salud.

2.    Educación cívica.  Aprender nociones claras de los derechos y obligaciones del ciudadano.

3.    Educación para el cuidado de la naturaleza y el medio ambiente. La vida en la Tierra no es solo patrimonio del ser humano. Estamos seriamente amenazados con el calentamiento global producto de la capa de ozono debilitada. La polución impide la circulación en muchos lugares del mundo.

4.    Educación para el cuidado del agua pues es un bien cada vez más escaso y promover el uso de las energías alternativas que nos permiten generar energía no contaminante.

5.    Educación para la libertad y el respeto a todos los derechos humanos. Cada paso que se dio en ese sentido costó normalmente mucha lucha y muerte, prisión y torturas. Renunciar a estos derechos significa menguar la importancia de estos luchadores. Mandela estuvo preso 37 años. Fue presidente de Sudáfrica y respetó los derechos de sus carceleros. Es un ejemplo de lucha y valores.

6.    Educación en valores. Ser es más importante que tener. Sin embargo los más ricos, con razón o sin razón, son los más respetados. Es más importante Borges que Rockefeller. Una madre que cumple adecuadamente los distintos roles que la sociedad o ella se han asignado, es más importante que la actriz o la cantante más famosa.

7.    Educación vial. Tenemos miles y miles de muertos en accidentes de tránsito. El costo del mal uso de la vía pública es de 1.7 del Producto Bruto Interno. Es una suma mayor al presupuesto de muchas provincias. En nuestro San Bernardo la guardia atiende mayoritariamente accidentes de tránsito.

8.    Educación para la seguridad. Debemos aprender a convivir con nuestros semejantes cumpliendo las normas. Reconocer los derechos del otro y respetarlos evitará la comisión o la omisión de conductas delictuales. Y aquellos que no respeten los derechos ajenos deben ser severamente sancionados y para ello es fundamental una sociedad organizada, capaz de actuar en conjunto para rechazar no solo el delito del hombre común, sino especialmente los delitos de guante blanco.

9.    Educación para convivir en sociedad. Los conceptos expresados con anterioridad nos ayudan a ser buenos ciudadanos. Pero además la escuela nos tiene que inculcar normas de comportamiento hoy incumplidas. Clasificar la basura. Evitar el uso de materiales que tardan cien años en disolverse. No arrojar basura en lugares indebidos. No molestar a los vecinos con sonidos muy altos. En resumen no contaminar. Respetar a los mayores y a los maestros. Aprender a decir gracias.  Ser solidarios. Por ejemplo donar sangre y en este momento, los recuperados del virus, donar plasma. Además aprender a ser protagonistas en las actividades barriales, en los comedores comunitarios, en las cooperadoras. Estar dispuesto a participar de las organizaciones o los movimientos que luchan por los derechos humanos, o para evitar situaciones de injusticia en el precio de los productos y  de los servicios

 Si logramos un alumno que aprenda estos conceptos y los asuma como suyos, lograremos un buen ciudadano. Un buen ciudadano exige mejores dirigentes. La honestidad y la eficiencia deben ser los pilares de nuestros mandatarios. Mandatario es quién recibe órdenes de su mandante y los mandantes somos nosotros. Debemos incorporar a nuestras instituciones la obligación de ser transparentes, de brindar información constante de la marcha de los asuntos estatales, para que podamos controlarlos y sancionarlos con la revocatoria de su mandato si son malos mandatarios. Buenos ciudadanos crean un Estado más justo.

 

Hasta la próxima

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