Responsabilidad

Opinion 11 de mayo de 2020
Pocas son las actividades que aún padecen las restricciones del aislamiento y, en algunos casos, casi están condenadas a su extinción. La expectativa queda centrada en la ayuda financiera que el Gobierno Provincial pueda facilitar. La otra cara es la responsabilidad social, que es protagonista excluyente en este tiempo.
comercios

La afirmación no es una especulación y lo ha reconocido la Cámara Pyme de Salta  para el caso de pequeñas y medianas empresas para las que la asistencia estatal no llegó a tiempo. Ese fue un aspecto de la realidad configurada por la pandemia del coronavirus, en el que no hubo una coordinación entre las medidas dispuestas por el gobierno argentino y los bancos que operan en todo el territorio nacional. La Provincia no fue una excepción respecto de un cuestionado   comportamiento al momento de otorgar créditos a las pymes locales, pese a que los empresarios contaban con la garantía Fondo de Garantías Argentino. Es lo que justificó la intervención directa del gobernador Gustavo Sáenz que tuvo que convocar a sus representantes para demandar una mayor comprensión del impacto del tratamiento de la situación.

De todas maneras, la presidenta de la entidad empresaria, Solana López Fleming, ya ha anticipado que de esta situación se saldrá con mayor desempleo. Reconoció que previo a la pandemia, en Salta había mucho empleo informal y una  tasa de desocupación altísima pero lamentó que muchas empresas, que no pudieron soportar el período de aislamiento, ya cerraron.

De allí la insistencia con la que los distintos sectores económicos gestionaron la flexibilización y la diligencia puesta por el Gobierno Provincial por acordar protocolos y lograr la autorización de la autoridad nacional que es la principal responsable del manejo de la lucha contra el COVID-19. El ministro de la Producción ha destacado el hecho que la mayor parte de la actividad económica está liberada en Salta de la cuarentena y algunas ni siquiera fueron alcanzadas por sus restricciones. Pese a ello, los problemas apremian y obligan a convenir acciones con otras jurisdicciones.

Cabe señalar que se siguen pidiendo excepciones, como es el caso de la gastronomía para las que puede haber cierta flexibilización en lo inmediato. No es el caso de algunos servicios como los que prestan gimnasios y salas maternales, para los que se está analizando algunas otras  formas de acompañamiento financiero, para mantener los emprendimientos por lo menos en la línea de flotación. 

Hay bandas de actividades en los que la decisión será nacional, como es el caso del transporte aéreo y el terrestre de larga distancia. No son resoluciones menores, por lo que involucran y representan en la cadena de producción nacional. Un caso es su vinculación con el turismo, llave del crecimiento provincial.

En estas jornadas y ante el nivel de flexibilización de la cuarentena, ha emergido con mayor claridad un elemento que fue crucial desde el arranque de este proceso. Es la responsabilidad social, que fue sustancial para asegurar la eficacia de la primera etapa del confinamiento y sigue siéndole en las sucesivas prórrogas. 

Desde la Presidencia de la Nación y el Ejecutivo local se repite como una letanía que el camino que tome la batalla contra el enemigo invisible, será consecuente con el comportamiento de la población. Es el dato crucial que pone al hombre común en un rol protagónico, solo comparable al ejercicio de la soberanía política. Y no es poco. 

Salta, 11 de mayo de 2020

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