Movimientos

Opinion 25 de noviembre de 2019
Comenzó el recambio institucional. Nuevas caras, nuevas ideas y un ímpetu renovado serán seguramente las características del Poder Legislativo de la Provincia, que se ha modificado el 10 de noviembre.
AMT

La renovación parcial en las dos Cámaras que lo integran, es más profunda de lo que sugieren los movimientos en las bancas. Es que no solamente son cambios de nombres o el reinicio de algún mandato. Hay una interrelación de fuerzas que pueden darle otra orientación al funcionamiento de los cuerpos legislativos. En principio, se nota que la gestión de Gustavo Sáenz al frente del Ejecutivo puede tener una apoyatura mucho más amplia que la lograda con la limitación de una renovación por mitad de la integración de Diputados y Senadores.

Los legisladores elegidos en las generales provinciales  han aportado a la definición de un nuevo mapa político y este dato es significativo en cada una de las cámaras. Si bien la de Diputados siempre ha tenido un dinamismo más intenso, la renovación también llegó al Senado.

En el ámbito de la llamada Cámara alta, que haya cuatro bloques es indicativo que están soplando otros vientos en un espacio hegemonizado por el Partido Justicialista desde el retorno de la democracia. De la mayoría absoluta de 1983, a la fecha se llegó a que de los 23 miembros solo 5 formen parte del bloque del PJ. Es cierto que el principal cargo en la mesa de conducción, por debajo del vicegobernador que lo preside, pertenece al Justicialismo en la persona de Mashur Lapad, el senador del departamento más pobre de Salta. Nuevamente ese legislador  obtuvo un logro personal que no responde a una estrategia de navegación hacia el puerto de la Zuviría al 900, donde opera el Consejo Provincial que hoy encabeza un gobernador que se va –por ahora- despojado de poder.

El alineamiento de los senadores está indicando que son del palo del gobernador electo doce de ellos y bajo la denominación de Salta Tiene Futuro compartirán bloque legisladores que vienen desde distintas carpas políticas, algunas contrapuestas. Del mismo lado se colocaron senadores como los peronistas Jorge Soto, Walter Cruz y Dani Nolasco, con urtubeistas como Carlos Rosso,  macristas como Guillermo Durán Cornejo y José Ibarra o kirchneristas como Silvina Abiles. El ordenamiento de los senadores en cuatro bloques indica que el liderazgo de Lapad, que lleva dos décadas, no le es propio.

En Diputados prestaron juramento 30 nuevos miembros, entre ellos Esteban Amat, elegido como presidente de la Cámara. No es un novato; empezó su quinto mandato y hubiese reunido la unanimidad si no hubiese votado en contra Claudio del Pla, el veterano diputado trotskista quien usó ese mecanismo a modo de un posicionamiento político. La lectura debe centrarse en los secretarios y subsecretarios, de los que solo sobrevivió una mujer, por su experticia en el área administrativa.  Los restantes parecieran que sirven más al cambio en el Ejecutivo que a la reforma legislativa.

Lo ocurrido en las preparatorias de ambas cámaras explica lo que el desplazado presidente de Diputados había señalado como fundamento de la incorporación del PJ al frente de Todos.  Manuel Godoy dijo antes de las PASO que adentro no había iguales, solo parecidos.

Pero también le da cuerpo a la afirmación de Sáenz al construir su alianza. Lanzado a lograr la gobernación dijo que no importa de dónde se venía sino hacia dónde se va. Y ese es el camino que ya se transita desde la Legislatura.

Salta, 25 de noviembre de 2019

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