Choferes bolivianos, camiones desde Uruguay y una empresa en Panamá: así intentaron sacar 35 t. de un precursor químico por Aguas Blancas

Los dos conductores irán a juicio oral por el intento de contrabando de acetato de etilo, utilizado para refinar cocaína. 
Judiciales05/10/2026

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Dos choferes de nacionalidad boliviana serán juzgados por intentar sacar del país 35.144 kilos de acetato de etilo, un precursor químico que puede emplearse en la producción de clorhidrato de cocaína. La carga fue frenada en el paso internacional de Aguas Blancas, en Orán, con documentación adulterada. La decisión se tomó tras una audiencia de control de acusación, en la que el juez Guillermo Elías rechazó los pedidos de sobreseimiento y mandó el caso a debate oral.

La fiscalía, a cargo del fiscal federal Marcos Romero, titular de la Sede Fiscal Descentralizada Orán, prevé pedir 9 años y 2 meses de prisión para los acusados, identificados como J.C.N.G. y C.P.G. Los imputó como coautores de contrabando agravado de precursores químicos mediante un documento adulterado, en grado de tentativa, en concurso ideal con el ingreso de precursores químicos a zona de frontera sin autorización.

Una operatoria con tres países

Según se reconstruye en la página de fiscales federales, la mercadería salió de Fray Bentos, Uruguay, y tenía como destino final Cochabamba, Bolivia. En el medio, la operación comercial reunía a empresas de tres países:

•           Uruguay: la transportista Melinor S.A. figuraba como primera empresa en la documentación.

•           Bolivia: Cooperativa Tarija del Sur SRL aparecía como segunda transportista, y Corporación Mathiesen S.A., de Santa Cruz de la Sierra, como destinataria final.

•           Panamá: la compradora formal era Southpac Corporation, con domicilio en ese país.

Es decir, la mercadería la adquiría una sociedad panameña, la transportaban firmas de Uruguay y Bolivia, y terminaba en manos de una empresa boliviana. Argentina era solo territorio de tránsito.

Según expuso el fiscal Romero, los dos camiones Volvo ingresaron por Gualeguaychú el 13 de marzo con 191 tambores, 95 en un camión y 96 en el otro. El permiso de tránsito internacional establecía que la carga debía salir por Salvador Mazza. Sin embargo, tras circular por el litoral y el norte argentino, el 16 de marzo los vehículos llegaron a Aguas Blancas, un paso distinto del autorizado.

Documentación falsa

Al ser controlados, los choferes exhibieron permisos del RENPRE, entre ellos una autorización de tránsito internacional y un itinerario. El cotejo con el organismo reveló que esa autorización no era la que había emitido el RENPRE. Además, los dominios de los camiones no estaban habilitados para la operación y el recorrido no coincidía con el aprobado.

La investigación determinó que el permiso había sido adulterado con el formato del sistema de Gestión Documental Electrónica (GDE), el mismo que utiliza el Estado, e incorporando las patentes de los camiones para darle apariencia de legalidad. Un peritaje de la División Laboratorio Químico de la Policía Federal confirmó que la sustancia era acetato de etilo, un solvente utilizado en procesos de refinamiento de cocaína.

La prueba de los celulares

Las defensas pidieron el sobreseimiento. Alegaron que la conducta era atípica, que los choferes no habían actuado con dolo y que, en todo caso, podría tratarse de una conducta culposa. El fiscal de Orán lo rechazó y esgrimió que, por la experiencia en la actividad, los acusados conocían las exigencias para transportar este tipo de sustancias, y que las irregularidades no podían atribuirse a un error del organismo de control. Además, aportó información de los teléfonos secuestrados: en los mensajes se mencionaba el eventual pago de sobornos a autoridades de control, y en una conversación uno de los choferes le avisaba a un familiar que la salida se haría por Aguas Blancas y no por Salvador Mazza.

La querella de ARCA, representada por los abogados Rubén Melleresky y Pedro Parra, adhirió a la postura del Ministerio Público Fiscal. Elías consideró que la hipótesis acusatoria tiene mérito suficiente para debatirse ante un tribunal colegiado.

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