
La libertad como causa colectiva

San Martin es uno de esos nombres.
Este lunes se cumplirán 176 años de su muerte. Volveremos a hablar del cruce de los Andes, de sus campañas y de aquella voluntad extraordinaria que cambió el destino de medio continente. Pero sería una pena que el homenaje terminara en la repetición respetuosa de la historia.
Porque, lo suelo decir, los grandes hombres no fueron hechos para quedarse quietos en el bronce. Su memoria tiene valor cuando todavía es capaz de incomodarnos, de interrogarnos y de ayudarnos a pensar nuestro propio tiempo.
San Martín entendió que la libertad era una tarea concreta que había que construir, organizar y defender. Supo reunir voluntades, recursos y esfuerzos detrás de un objetivo común. Y comprendió que la independencia argentina no podía consolidarse si nuestros vecinos continuaban sometidos.
Entendió también que la libertad no es una consigna individualista para desentenderse de los demás, sino una causa colectiva. Sabía que su misión libertadora no habría podido concretarse sin un Güemes que defendiera la frontera norte o sin un Belgrano que encarnara el incipiente sentimiento nacional. Y sabía que no puede llamarse verdaderamente libre a una sociedad en la que cada uno queda abandonado a su propia suerte.
Quizás esa sea la enseñanza que más necesitamos recuperar: una comunidad no avanza cuando todos piensan igual, sino cuando es capaz de organizar sus diferencias alrededor de un destino compartido.
En ese sentido, y pensando en la actualidad, la reciente normalización del Partido Justicialista de Salta es una buena noticia que trasciende su vida interna. La reorganización de un espacio central en la historia política e institucional de la provincia fortalece la democracia y le permite volver a mirar hacia adelante. Porque el peronismo siempre tuvo más que ver con el futuro que con el pasado.
Esa responsabilidad comunitaria también se expresa en asuntos más cotidianos, pero que dicen mucho acerca de nosotros. Esta semana, la Legislatura puso en debate el derecho y la protección de los animales. Es una oportunidad para avanzar hacia una normativa integral que articule prevención, tenencia responsable, salud pública y sanciones contra el maltrato y el abandono.
En esa tarea debemos valorar la contención generosa que realizan tantas organizaciones de la sociedad civil, muchas veces llegando allí donde las respuestas institucionales todavía no alcanzan.
Alguien podría preguntarse qué tienen que ver San Martín, la reorganización de un partido político y el cuidado de nuestros animales. Yo creo que los une una pregunta muy sencilla: ¿qué tipo de comunidad queremos ser?
Porque una sociedad se define también en la forma en que construye sus instituciones, cuida lo que ama y protege a quienes no pueden defenderse solos.
La memoria de San Martín nos pide estar a la altura del presente. La Patria no es solamente una herencia que recibimos: es también una responsabilidad que ejercemos todos los días.












