
La inteligencia artificial: invento de guerra
Agustina Tolaba
La inteligencia artificial, hoy omnipresente en celulares, computadoras y plataformas digitales, tiene un origen marcado por la investigación militar y la competencia entre potencias. Así lo destacó la historiadora Laura Colivadino, quien en su columna para Aries repasó los hitos fundamentales de la IA y los contextos bélicos y estratégicos que moldearon su desarrollo.
“La inteligencia artificial nace en la década del 50 con el test de Turing, un experimento que no solo evaluaba el pensamiento autónomo de las máquinas, sino que abría la puerta a su uso en estrategias y cálculos militares”, explicó Colivadino. En 1956, John McCarthy acuñó el término “inteligencia artificial”, y en 1963 ya surgió un primer chatbot capaz de responder saludos simples, aunque incapaz de procesar problemas complejos.
La historiadora señaló que los Estados fueron actores decisivos en el desarrollo de la IA, especialmente durante la Guerra Fría. “El Estado norteamericano y la corona británica financiaban estas investigaciones, pero siempre con un ojo en la utilidad estratégica: si no avanzaba la IA en términos de control o predicción, se recortaban los fondos”, recordó.
Un hito clave llegó en 1997, cuando IBM desarrolló un software que derrotó al campeón mundial de ajedrez. “El ajedrez podía codificarse y servía como laboratorio para la toma de decisiones autónoma, un elemento que podía trasladarse a aplicaciones militares y estratégicas”, explicó Colivadino. A partir de los 2000, el aumento de la capacidad de procesamiento permitió un crecimiento exponencial de las IA, incluyendo asistentes como Siri y laboratorios privados como Google Brain y OpenAI.
La creación de ChatGPT, lanzada el 30 de noviembre de 2022 por OpenAI en asociación con Microsoft, forma parte de una “guerra” tecnológica actual, en la que empresas y laboratorios compiten por la IA más avanzada, midiendo constantemente su desempeño y capacidad de procesamiento de información. “Hoy hay inteligencias artificiales de todo tipo y color, y todos se dan la medallita de oro”, ironizó Colivadino.
Para la historiadora, la historia de la IA demuestra que “la humanidad nunca creó nada que no sirviera como arma: incluso lo que usamos hoy cotidianamente proviene de una lógica de competencia y estrategia, donde la ciencia y la tecnología se desarrollan en paralelo a los conflictos globales”. La evolución de la IA, concluye, es el resultado de un constante ida y vuelta entre investigación pública y privada, avances tecnológicos y la carrera por liderar una de las áreas más disruptivas de la era digital.


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