
Elecciones

Un sistema político en el que lo que prevalece es la confrontación estéril y los criterios anacrónicos lleva a la sociedad a tomar distancia y ubicarse lejos de la politica que ella encarna, bajando cada vez mas el porcentaje de participacion en las elecciones.
En este país las fuerzas hegemonicas se empecinan en elegir la logica de la enemistad y la division como instrumentos de unidad y disciplinamiento interno de cada una, el pegamento que une a esas fuerzas es la enemistad con la contraparte.
Tenemos que trabajar por una Unidad Nacional, en serio, que sea la herramienta transformadora que necesita nuestro pueblo para comenzar a dar vuelta la página del dolor y la desesperanza. El anterior gobierno no lo hizo. El actual tampoco lo está haciendo.
El gran desafio es superar esa lógica sobre la base del consenso, la integración nacional y el federalismo.
Argentina necesita una mirada federal, parecida a aquella que hace 200 años, a fuerza de sangre y lucha, se enfrentó a los dictados del centralismo de turno y logró para Argentina que la Constitución adopte una forma de gobierno Representativa, Republicana y Federal.
Hoy, 200 años después, tenemos que lograr que aquello que está escrito sea una realidad en los hechos, esto es en la calidad de vida de nuestra gente.
La crisis del sistema politico argentino demanda una transformacion institucional cuyo eje no debe ser la desaparicion del Estado, sino la reinvención del Estado. Acompañada por el activo protagonismo de la sociedad. Esa refundacion del Estado requiere ante todo y sobre todo un vasto proceso de descentralizacion politica.
Desde Buenos Aires no se ve que en el interior faltan escuelas, hospitales y rutas, es fácil decir que no se necesita el Estado. La gran mayoría de los salteños fueron claros, eligen un Estado posible, presente, cercano que lleve soluciones a nuestra Provincia.
Sigo creyendo, como siempre lo hice, que donde hay una necesidad, hay un derecho. Los problemas son demasiado grandes, los salteños y los argentinos están demasiado mal para que la respuesta sea más mezquindad y más soberbia.
Es momento de unir esos sueños y voluntades, de defender lo nuestro para lograr una mirada de país compartida entre todos los que creemos en la justicia social y un futuro de desarrollo para todos.
Ya es hora de mirar hacia delante, ya es hora de trabajar por la Argentina. Al futuro no se lo espera, se lo construye.







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