Coqueo

Opinion 30 de agosto de 2023 Por Guillermo Martinelli
El uso de la coca se expande no solo en lugares nuevos sino también en cantidad de sujetos que la consumen.
columnas

Con la hoja de coca se elabora, junto a otros elementos químicos y un proceso específico, un estupefaciente muy usado en el mundo entero, la cocaína. Claro que se necesitan muchos kilos de esas hojas para la elaboración del estupefaciente, ya no solamente se fabrica cocaína de una absoluta pureza, sino que lo que antes eran descartes hoy se utiliza para otros estupefacientes de menor calidad, como por ejemplo el llamado paco, sustancia sumamente adictiva y de precio inferior a la cocaína. 

El paco es una droga que se usa mucho especialmente en los jóvenes, que casi por antonomasia carecen de recursos económicos suficientes para adquirir productos más caros y de mayor calidad; son inducidos al consumo de esa sustancia, muy adictiva y dañina, que lleva a nuestros jóvenes a un vicio del que sin la ayuda adecuada es muy difícil abandonar. 

Empezamos diciendo del consumo de la hoja y sobre eso es útil decir que en los albores de la década del 90 se discute una ley, en el Congreso Nacional, que termina promulgándose el 24 de Agosto de 1992, es decir que hace pocos días cumplió 31 años de vigencia. En el tratamiento del proyecto la sola tenencia de las hojas de coca era un delito así como su masticación e inclusive su infusión. En esas circunstancias se destaca la intervención del Dr. Juan Carlos Castiella, salteño de Cerrillos, Diputado Nacional por la U.C.R., quien en uso de la palabra hizo una férrea defensa del coqueo por parte de los salteños y jujeños, reivindicando un consumo ancestral, que mantenía su vigencia intacta en los descendientes de los antiguos pobladores indígenas de la región. Por otra parte decía que la expansión cultural de su uso se extendía en esa época para ser abrazado su consumo por personas distintas a los originarios y ser ya en aquel entonces de cualquier origen ciudadano. En apoyo de sus enjundiosos dichos Castiella puso en el pupitre de su banca una bolsita conteniendo hojas de coca, siendo él una persona que coqueaba y no era, de ninguna manera cocainómano. Luego de importantes cabildeos de los diputados la postura de Castiella fue aprobada y el artículo 15 de  la nueva ley 23737 se aprobó en estos términos; “La tenencia y el consumo de hojas de coca en su estado natural destinado a la práctica del coqueo o masticación, o su empleo como infusión, no será considerada como tenencia o consumo de estupefacientes.” 

Gracias a la oportuna y eficaz intervención del diputado Castiella no solo salteños y jujeños coquean con tranquilidad sino que ya se extiende esa práctica en muchas provincias, incluida la ciudad de Buenos Aires.

Sin embargo la hoja de coca no es un producto permitido para importar legalmente y la coca se contrabandea de Bolivia. Contradicción si la hay, entiendo que es la preocupación de las autoridades para que no sea la materia de pasta base en nuestro país para la elaboración de alcaloides. Sin embargo podría haber mecanismos adecuados para regular su ingreso al país para el uso solo del coqueo o infusión. Hoy esa costumbre ancestral es de un alto costo, precisamente por la restricción aduanera. 

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