Elecciones 2021: será clave la lucha por el control del Senado

Política 11 de septiembre de 2021
El Frente de Todos podría perder el quórum propio en la Cámara Alta. ¿Podría quedar el escenario planteado para que incluso deje de ser también la primera minoría a partir de 2023?
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Más allá de servir como antesala para las elecciones presidenciales, de organizar (provisoriamente) la lucha por los liderazgos al interior de los partidos y ser un instrumento que plebiscita la gestión oficialista, no debe perderse de vista el objetivo concreto de los comicios legislativos: renovar el balance de poder del Congreso Nacional. En este sentido, durante la campaña la máxima atención estuvo puesta en la Cámara de Diputados, ante la posibilidad de que el Frente de Todos logre obtener el quórum propio: recordemos el duro diagnóstico de Mario Negri: “Estamos a 7 diputados de ser Venezuela”.

Llamativamente, menos han reparado en lo que podría suceder con el Senado. Fue Patricia Bullrich quien, desde su participación en los cierres de campaña de Juntos por el Cambio, comenzó a instalar un cambio de perspectiva: si la oposición realiza una excelente elección mañana, pero sobre todo si obtiene determinados triunfos estratégicos, el Frente de Todos podría perder el quórum propio en la Cámara Alta. ¿Podría quedar el escenario planteado para que incluso deje de ser también la primera minoría a partir de 2023?

Aunque no suceda este mismo año, la mera posibilidad de ocurrencia implica toda una novedad ya que en los últimos 38 años (desde la vuelta a la Democracia en 1983) el Senado estuvo siempre en manos del peronismo. La Cámara Alta se convirtió, así, en una base de poder fundamental para los distintos gobiernos peronistas, muchas veces acusada de ser una mera “escribanía” del Poder Ejecutivo de turno, donde la disciplina partidaria primó por sobre los intereses provinciales, a los que cuales representan los senadores. Fue también el Senado el refugio de los expresidentes del PJ: Carlos Saúl Menem hasta su fallecimiento y la propia Cristina Kirchner.

Repasemos los números y la situación en cada una de las provincias para comprender mejor cuáles serían las posibilidades de que el oficialismo pierda el quórum propio en el Senado (que se alcanza con 37 bancas). Actualmente el Frente de Todos cuenta con 41 senadores (renueva 15), Juntos por el Cambio tiene 25 (renueva 8) y hay 6 senadores independientes (1 en juego). Recordemos que el Senado se renueva por tercios, y esta vez es el turno de Tucumán, Catamarca, Córdoba, Corrientes, La Pampa, Santa Fe, Mendoza y Chubut.

Mendoza actualmente cuenta con dos senadores de Juntos por el Cambio (Julio Cobos y Pamela Verasay) y uno Frente de Todos (Fernández Sagasti). La candidata del oficialismo nacional buscará renovar su banca. Por el Frente “Cambia Mendoza” el diputado y presidente de la UCR, Alferdo Cornejo, competirá en una interna frente a Rodolfo Vargas Arizu. La actual distribución, en este caso favorable a la oposición, también podría seguir siendo la misma luego de los comicios.

En Córdoba podría haber cambios respecto al reparto actual. Los actuales senadores cordobeses pertenecen dos a Juntos por el Cambio (Martínez y Rodríguez Machado) y uno al Frente de Todos (Caserio). Para esta elección, JxC presenta dos listas, una encabezada por Luis Juez y otra por Mario Negri, una interna que despertó fuertes discusiones en la oposición. Por el Frente de Todos, buscará renovar su banca el senador Carlos Caserio, y por el oficialismo provincial (Hacemos por Córdoba) competirá Alejandra Vigo, que cuenta con el apoyo del gobernador Schiaretti.

En Santa Fe, Corrientes y Chubut prevalece la incertidumbre. En el caso de Santa Fe, el Frente de Todos actualmente cuenta con dos bancas (Mirabella y Sacnun) y Juntos por el Cambio con la restante, que pertenecía al recientemente fallecido Carlos Reutemann. De cara a esta elección, ambas coaliciones presentan internas con listas altamente competitivas entre sí. En el Frente de Todos, la lista de Marcelo Lewandowski (apoyada por el gobernador Omar Perotti) competirá contra la del exministro de Defensa Agustín Rossi. En Juntos por el Cambio se dará una interna entre cuatro candidatos: Federico Angelini, Carolina Losada, José Corral, y Maximiliano Pullaro.

Corrientes se dispone a concurrir a las urnas luego de que el gobernador Gustavo Valdés obtuviese la reelección por amplio margen. La representación actual de la provincia en el Senado es la siguiente: dos bancas pertenecen al Frente de Todos, ocupadas por Almirón y Espínola, y una a Juntos por el Cambio, que pertenece a Braillard Poccard. Para esta elección tanto el Frente de Todos como la oposición representada por el frente Eco + Vamos Corrientes (oficialismo provincial), presentarán cada uno una lista de unidad. “Camau” Espínola será el candidato del Frente de Todos, mientras que Eduardo Vischi será el candidato del frente impulsado por el gobernador Valdés.

El caso de Chubut es excepcional, ya que el Frente de Todos posee las tres bancas correspondientes a la provincia (Luenzo, Pais, González). Esto implica, que sea cual sea el resultado, van a perder al menos una banca: la incógnita es hacia quién va a ir esa banca, y si será la única que perderán en esta elección. Aquí, el peronismo va dividido, el candidato del Frente de Todos es Carlos Linares y el del oficialismo provincial (“Chubut Somos Todos” del gobernador Arcioni) es Federico Massoni. En Juntos por el Cambio se dará una interna entre el candidato del Pro, Ignacio Torres, y dos listas listas del radicalismo encabezadas por Sergio Ongarato y Mario Cimadevilla. La división del voto peronista es vista como una amenaza para el Frente de Todos. El potencial triunfo de un candidato no peronista sería una particularidad que no se da desde hace 20 años en los comicios de la provincia.

Si el Frente de Todos se impone en Catamarca, La Pampa, y Tucumán, sale segundo en Mendoza y tercero en Córdoba alcanzaría 33 bancas. Para conseguir el quórum, necesitaría entonces imponerse en alguna de las tres provincias restantes (Corrientes, Santa Fe o Chubut). Si en las tres queda relegado al segundo lugar (obteniendo solo las bancas por la minoría) quedaría con 36 senadores, mientras que Juntos por el Cambio obtendría 30, y seis serían representantes de otras fuerzas. Es decir, en este escenario el oficialismo se mantendría como la primera minoría, pero sin alcanzar el quórum propio de 37 senadores. De todas formas, el oficialismo tendría formas de alcanzar la mayoría en el Senado: debería abrir negociaciones con alguno de los seis senadores no alineados. Sin embargo, esto limitaría el margen de discrecionalidad del Frente de Todos, al tiempo que acrecentaría la importancia de los representantes de terceros partidos en la Cámara Alta, y de los gobernadores, a los que por lo general responden.

Siguiendo el escenario planteado, si el Frente de Todos logra triunfar en Corrientes, Santa Fe o Chubut, lograría mantener el quórum. La clave estará en ver entonces cuántos senadores adicionales obtiene por encima del quórum de 37, ya que en función de esto aumentaría o disminuiría la posibilidad de que pierda el control de la Cámara Alta en 2023, cuando se elijan los nuevos senadores de Buenos Aires, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, San Juan, San Luis y Santa Cruz.

Por lo general, el electorado y los dirigentes políticos conciben a la política como un terreno de disputa a partir del cual esperan obtener victorias o derrotas inmediatas; sin embargo, el juego democrático implica también rebalanceos de poder que van madurando con el tiempo. Más allá de los colores políticos que dominen el Senado, la sola posibilidad de que exista alternancia representa un síntoma positivo para nuestra Democracia. 

TN.com.ar

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